Los ecuatorianos acuden este domingo a las urnas para votar en un referéndum y una consulta popular impulsados por el presidente, Daniel Noboa. Este proceso busca modificar el marco político y constitucional del país latinoamericano, incluyendo la posible vuelta de las bases militares extranjeras. Esta decisión se inscribe en un contexto de creciente inseguridad que caracteriza a Ecuador como el país más violento de la región.
El padrón electoral cuenta con cerca de 14 millones de personas, abarcando 24 provincias donde el voto es obligatorio para quienes tienen entre 18 y 65 años. En las papeletas se presentan cuatro preguntas: tres de referéndum y una de consulta popular. Si las propuestas son aprobadas, las decisiones se vuelven vinculantes para el Estado.
Contexto del referéndum
La campaña del ‘Sí’ es liderada por el oficialista Acción Democrática Nacional (ADN), mientras que la oposición, compuesta por el correísta Revolución Ciudadana (RC) y la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), critican estas propuestas. Noboa se muestra optimista sobre el posible desenlace del proceso electoral, mientras la oposición califica la convocatoria de «distracción» que no ofrece soluciones adecuadas a la crisis actual.
La votación se lleva a cabo en un contexto de violencia sin precedentes, que muchos expertos atribuyen al avance del narcotráfico y los grupos criminales en el país. A pesar de que en 2024 se implementaron campañas conjuntas entre militares y la Policía, el aumento de las tasas de homicidio ha hecho del año 2025 el más violento en la historia reciente de Ecuador.
BASES MILITARES
La primera pregunta del referéndum, identificada como casillero A, pregunta: «¿Está usted de acuerdo con que se elimine la prohibición de establecer bases militares extranjeras o instalaciones extranjeras con propósitos militares, y de ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de seguridad extranjeras, reformando parcialmente la Constitución?».
Este cambio facilitaría el despliegue de tropas extranjeras en Ecuador con el objetivo de combatir la criminalidad, aunque algunos opositores argumentan que esta medida comprometería la soberanía del país. Se prevé que el Gobierno de Ecuador acepte dos bases militares estadounidenses en el país como parte de este proceso.
ÁMBITO POLÍTICO: FINANCIACIÓN Y REDUCCIÓN DE ASAMBLEÍSTAS
La segunda pregunta consulta si se debe eliminar la obligación del Estado de asignar recursos del Presupuesto General a las organizaciones políticas, sugiriendo que estas se financien únicamente con aportes de sus afiliados. La tercera pregunta propone reducir el número de asambleístas a diez nacionales y un asambleísta por cada provincia, lo que podría perjudicar a los partidos más pequeños al limitar los recursos que necesitan para operar en periodos no electorales.
¿REESCRIBIR LA CONSTITUCIÓN?
La cuarta pregunta del referéndum pregunta: «¿Está usted de acuerdo en que se convoque e instale una Asamblea Constituyente, cuyos representantes sean elegidos por el pueblo ecuatoriano… para elaborar una nueva Constitución de la República, la cual entrará en vigencia únicamente si es aprobada posteriormente por las y los ecuatorianos en referéndum?».
Si la mayoría de los votantes aprueba esta propuesta, se daría inicio al proceso de reescritura de la Constitución de 2008. En caso de que el resultado sea positivo, este sería interpretado como un respaldo a la gestión de Noboa, y puede verse como una evaluación pública hacia las decisiones heredadas de su antecesor, Rafael Correa.
Este referéndum representa el decimoquinto proceso de democracia directa en el país desde 1978 y muestra la continuidad de los mecanismos de participación ciudadana en Ecuador.
