El cuadro ‘La Virgen con el Niño sosteniendo la cruz’, de autor hasta ahora desconocido y que pertenece a la Colección Delgado del Museo de Antequera (Málaga), ha sido recientemente atribuido a Francisco de Zurbarán. Este descubrimiento fue realizado gracias a la localización de la obra en Alemania, donde se encontraba desde el siglo XIX, y marca un hito significativo en la historia del arte español, especialmente en lo que respecta a la producción del pintor extremeño.
Según Adolfo Ferrín, propietario de la Colección Delgado, este cuadro no contaba con referencias históricas conocidas hasta ahora. La obra, que desde este miércoles forma parte de la exposición permanente en el Museo de Antequera, fue objeto de estudio por Ignacio Cano Rivero, conservador del Museo de Bellas Artes de Sevilla y experto en Zurbarán. Cano ha descrito la pintura como una “delicada pintura” que, por sus características, puede situarse claramente en los últimos años de producción del artista, durante su estancia en Madrid, donde murió en 1664.
La etapa madrileña de Zurbarán, según Cano, se caracteriza por un “cambio muy perceptible” en su trayectoria artística, dado que el pintor comenzó a alejarse de los ciclos pictóricos para dedicarse a obras de carácter más íntimo y devocional, con un formato más reducido. Este cuadro, que protagoniza la Sagrada Familia, no es una excepción.
La pintura muestra similitudes con otras obras de su etapa madrileña, lo que permite fecharla entre 1658 y 1660. En cuanto a su estado de conservación, Ferrín ha afirmado que ‘La Virgen con el Niño sosteniendo la cruz’ se encuentra en un estado “excepcional”; solo ha sido necesario quitarle el barniz que lo recubría. Este rigor en la conservación ha llevado al coleccionista a recuperar esta obra para el patrimonio nacional, la cual ha sido analizada por el Estudio de Restauración Icono I&R de Madrid.
Rafael Romero, cofundador del estudio de restauración, ha destacado que la obra representa la fase “más tardía” de la creatividad de Zurbarán, que utilizó técnicas acordes a las que eran comunes en la Corte en ese momento. Por ejemplo, resalta el uso de lapislázuli en el manto y la forma en que se preparó el lienzo, que difiere notablemente de su etapa sevillana.
Zurbarán vivió en Madrid durante los últimos seis años de su vida; sin embargo, solo pintó durante cuatro de esos años, debido a problemas de salud que eventualmente lo llevaron a la muerte. Durante esta fase final, el artista creó aproximadamente treinta obras de las cuales no hay dudas sobre su autoría, lo que contrasta con su periodo en Sevilla, donde contaba con más de cuarenta ayudantes en su taller.
Ferrín ha enfatizado que la “emotividad” es un rasgo distintivo de este período, ya que sus trabajos eran en gran medida encargos para particulares. Con la reciente inclusión de este cuadro, la Colección Delgado ya cuenta con 42 obras que se exhiben, en principio hasta junio de 2029, en el Museo de Antequera, junto a obras de grandes maestros como Velázquez, Murillo, Goya y Valdés Leal.
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