En plena crisis climática, han creado un nuevo tipo de café, superior en todo sentido. Tanto es así que utilizan moléculas de agua para tostarlo. El café se trata de una de las bebidas más consumidas a nivel global. Sin embargo, su producción tiene un impacto significativo en el medio ambiente. Tradicionalmente, este recurso se cultivaba bajo la sombra de árboles en ecosistemas forestales. No obstante, la modernización de las prácticas agrícolas ha tenido como resultado varias supresiones de bosques para la construcción de plantaciones a cielo abierto. Esta modificación en el terreno ha contribuido al nivel de deforestación de países productores como Brasil, Vietnam y Colombia.
Impacto Ambiental del Café
Tras revelarse lo que nunca pensamos escuchar sobre el café con tostadas, la atención del sector se ha posicionado sobre el impacto ambiental de este recurso. La deforestación de sus plantaciones no solo tiene incidencia sobre la biodiversidad.
También es un contribuyente al cambio climático, puesto que libera imponentes cantidades de carbono almacenado entre árboles y suelo. En el universo de estas plantaciones, hay diferentes formas de tratamiento.
La agricultura intensiva de café hace uso de grandes cantidades de productos químicos para maximizar los rendimientos. Los pesticidas y fertilizantes utilizados pueden contaminar tanto los suelos como las fuentes de agua cercanas, perjudicando a la flora y fauna local, además de las comunidades humanas cercanas.
En cambio, el café sostenible, sobre todo el certificado como orgánico, evita el empleo de químicos perjudiciales. Incentiva sistemas de cultivo compasivos con el medio ambiente. Desde el cultivo hasta la taza de café, suelen existir emisiones de carbono.
