MADRID, 17 Ene. (EUROPA PRESS) – La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha abogado este sábado por prohibir Grok, la inteligencia artificial de X. Díaz ha llamado a la Unión Europea a legislar para proteger los datos personales de los ciudadanos frente a las grandes empresas y el Gobierno estadounidense, y ha defendido cambios legislativos para incrementar el control sobre las plataformas de distribución y llevarlas a los tribunales cuando incumplan la ley.
Así lo ha expresado durante su participación en un foro titulado ‘Las buenas políticas son posibles’, en el marco del Käänne Festival, que se celebra en Helsinki, capital de Finlandia. «Creo que hay que prohibir Grok, hay que prohibir lo que está pasando hoy con nuestros datos y hay que legislar en el seno de la Unión Europea sobre los algoritmos», ha remarcado, señalando que existe «competencia desleal» por parte de las empresas norteamericanas en comparación con las europeas. Lo más grave, según Díaz, es que «están hackeando» los datos de la vida privada de los ciudadanos.
En relación con las empresas multinacionales de distribución en plataformas digitales, la ministra ha declarado: «Voy a ir a por ti, y si tengo que cambiar el Código Penal para sentarte en un juzgado y para que cumplas la ley lo voy a hacer». También ha dejado claro que se ha acabado la práctica de que las empresas vayan a los ministerios para informar sobre cómo deberían hacerse las normas o presionar para que no se implementen de una determinada manera, apuntando que a su ministerio no acuden porque «saben exactamente lo que se van a encontrar».
Decisión de Uber Eats
En este sentido, la máxima representante de Sumar en el Gobierno ha destacado que esta misma semana, Uber Eats ha anunciado que dejará de trabajar con autónomos tras la amenaza del Ministerio de Trabajo de llevarla a los tribunales por incumplir la ‘Ley Rider’.
Díaz advirtió que desde que asumió el presidente estadounidense, Donald Trump, se rodeó de «los grandes CEOs de las Big Tech» porque «están decididos» a «concentrar el poder en muy pocas manos», es decir, en manos de «oligarcas tecnológicos que no pagan impuestos» y que «concentran antidemocráticamente todos los datos sobre nuestras vidas».
En este contexto, ha instado a la Unión Europea a no caer en el «grave error» de no legislar frente a las «ofensivas fiscales y las políticas de defensa» de Estados Unidos. «Lo que está pasando en Venezuela, con intervenciones ilegítimas, puede pasar tranquilamente en próximos procesos electorales. Por tanto, la estrategia de la Comisión Europea de no molestar es un estrepitoso error», ha incidido.
Díaz ha afirmado que Trump y las fuerzas de extrema derecha del mundo «van a por los derechos laborales» porque necesitan empobrecer a los ciudadanos para convertirlos en «siervos». «Y nosotros somos ciudadanos y ciudadanas con derechos, no somos siervos y no sostenemos relaciones de vasallaje ni con Trump ni con nadie en el mundo».
Dar esperanza a la ciudadanía
Asimismo, Díaz ha llamado a construir una Unión Europea «fuerte» que «dé esperanza» a la ciudadanía y que permita «ganar a las fuerzas del odio». Según ha dicho, «si no le damos esperanza a la ciudadanía, la desafección será mayúscula y la extrema derecha acabará absolutamente con todo».
Tras resaltar que Trump «no es un idiota ni está loco», lo ha acusado de haber «dictado un estado de excepción mundial» y, al igual que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de hacer «lo que le da la gana con la legislación mundial». «Tenemos que hablar claro a nuestros pueblos y decirles que no mandan ellos y que nos vamos a organizar para ganarles», ha enfatizado.
Finalmente, Díaz se ha referido a las políticas laborales aplicadas en España y ha señalado que ha tenido que luchar más dentro del Gobierno que fuera para poder aprobarlas. «La mayor oposición que tuve en todas las iniciativas de las que hoy presume mi presidente, fue por parte del PSOE», ha manifestado, destacando que, por ejemplo, la subida del SMI provocó una «batalla campal» dentro del Ejecutivo y que la reforma laboral «casi lo quiebra radicalmente».
