
MADRID, 13 Ene. (EUROPA PRESS) – El técnico español Xabi Alonso ya es el exentrenador del Real Madrid, dejando el banquillo merengue «de mutuo acuerdo» con el club tras un total de 34 partidos disputados desde que llegara a finales de mayo a la entidad madridista. Durante este periodo, los números de Alonso han sido similares a los de Hansi Flick en sus primeros meses como técnico del FC Barcelona. Aun así, el fútbol demuestra que el valor cualitativo, en ocasiones, pesa más que los números.
Un nuevo comienzo en el banquillo merengue
El pasado 25 de mayo, el Real Madrid anunció a Xabi Alonso como nuevo entrenador del conjunto merengue, ocupando el lugar que dejó el italiano Carlo Ancelotti. Este cambio marcó el cierre de un ciclo y el inicio de un nuevo proyecto, tras dos años y medio exitosos en el Bayer Leverkusen, donde levantó la Bundesliga, la Copa y la Supercopa alemanas.
Desarrollo del proyecto y expectativas
El proyecto madridista de Alonso abarcó un total de 34 encuentros, de los cuales 6 se jugaron en el Mundial de Clubes del pasado verano. En este torneo, el tolosarra llegó con altas expectativas, luego del fútbol vertical que había desplegado bajo su mando en el Leverkusen. Antes de su debut, Alonso había afirmado que deseaba ver a su equipo jugando un fútbol «rock and roll».
En el Mundial, sin contar apenas con Kylian Mbappé o con nuevos fichajes como Álvaro Carreras, probó diferentes sistemas. Aunque el Real Madrid alcanzó las semifinales, fue vapuleado por un Paris Saint-Germain mucho más hecho. Tras este tropiezo, Alonso argumentó que, con el inicio de una nueva temporada, los resultados mejorarían, mostrando así su idea para el equipo.
Inicio prometedor y giros inesperados
Los resultados respaldaron a Alonso al principio, ganando sus primeros siete partidos, seis en LaLiga y uno en Champions. Sin embargo, una contundente derrota en el derbi del Riyadh Air Metropolitano (5-2) marcó la primera gran decepción del equipo.
La incertidumbre se apoderó del banquillo, pero el equipo logró estabilizarse con seis victorias consecutivas, incluyendo un Clásico en el Santiago Bernabéu (2-1), su único duelo ante un grande, junto a la semifinal de la Supercopa contra el Atlético de Madrid. Sin embargo, el peaje del Clásico fue mayor de lo que parece, debido a un encontronazo entre Alonso y Vinícius Júnior, quien protestó al ser sustituido antes de finalizar el partido, lo que marcó un punto de inflexión en el vestuario.
Desplome y despedida
Desde aquel incidente, el Real Madrid sufrió un desplome lejos de casa, perdiendo ante el Liverpool en Anfield y empatando en Liga ante Rayo Vallecano, Elche CF y Girona FC, lo que arruinó su ventaja como líderes. Solo logró un triunfo durante un noviembre para olvidar, frente al Olympiacos griego, con un marcado 3-4 y un póker del delantero francés, cuya dependencia se hizo evidente con sus 29 goles, casi el 50% del total.
Las derrotas contra el RC Celta (0-2) y el Manchester City (1-2) en casa también desgastaron a Alonso, quien se encontró en un terreno peligroso, cuestionado continuamente y con su equipo silbado por la afición en su discreto cierre del año ante el Sevilla FC.
En más de 30 partidos, su equipo no mostró la evolución prometida al inicio de su etapa. Las presiones de la plantilla se transformaron en un cierto desinterés defensivo por parte de algunos futbolistas. La ilusión se desvaneció, y aunque en la Supercopa compitió ante el Atlético y el Barça, no fue suficiente para continuar en el cargo.
Balance de resultados
De esos 34 partidos (6 en el Mundial de Clubes, 19 en Liga, 6 en Champions, 2 en Supercopa y 1 en Copa del Rey), el Real Madrid de Alonso sumó 24 victorias, 4 empates y 6 derrotas. Aunque estos números son significativos, adquieren relevancia al compararse con los primeros 34 partidos de Flick en el Barça la pasada campaña, los cuales resultaron idénticos.
El conjunto blaugrana, aunque en un momento diferente de la temporada, también se encontraba a cuatro puntos del líder, que en ese caso era el Atlético de Madrid. La confianza en el alemán permitió continuar moldeando un equipo con identidad y personalidad, que llegó a levantar la Supercopa y fue muy superior en la Copa del Rey y la Liga.
En el Clásico que disputaron como ‘supercampeones’, el Barça dominó el fútbol español, asestándole una manita al Real Madrid en la final (2-5). Ahora, Xabi Alonso queda como historia en el banquillo del conjunto merengue, donde no solo los números cuentan, sino las sensaciones irregulares que él y su equipo no supieron revertir.
