La organización WWF ha reclamado este miércoles un «cambio de rumbo» urgente en la gestión de la costa del Espacio Natural de Doñana, señalando que la situación actual no admite soluciones parciales como las que se han estado aplicando hasta ahora.
Matalascañas y los efectos de los últimos temporales
Así lo va a defender WWF en la reunión de la Comisión de Trabajo de Desarrollo Sostenible del Consejo de Participación de Doñana, que este viernes se llevará a cabo a petición del Ayuntamiento de Almonte (Huelva) para analizar los efectos de los últimos temporales en el núcleo de Matalascañas, según ha declarado el portavoz de la Oficina Técnica de WWF en Doñana, Juanjo Carmona.
«Hay que abrir el foco más allá del momento y el dónde, ya que esto es una cuestión que abarca a toda la costa de Doñana», ha señalado Carmona, instando a las administraciones a abandonar las medidas de emergencia que se repiten año tras año.
Desde WWF consideran «una irresponsabilidad total» ignorar las advertencias científicas sobre la emergencia climática. Carmona ha recordado que el litoral se enfrenta a la subida del nivel del mar, la falta de aportes naturales de arenas y el impacto de infraestructuras que han alterado la dinámica costera.
«No es realista pensar que económicamente podemos asumir todos los años medidas de emergencia. Es totalmente ilógico y sería un despilfarro de recursos e insostenible», ha precisado el portavoz.
En este sentido, ha cuestionado la eficacia de las barreras físicas: «No basta con pensar que un muro de piedra va a proteger la erosión; el nivel del mar sube y la erosión se incrementa con las tormentas».
La subida del nivel del mar y la erosión creciente
Carmona ha indicado que entre los años 50 y 90 se cometieron «evidentes errores», como la ocupación de las primeras líneas de playa en Matalascañas, debido a una información deficiente. Sin embargo, hoy el escenario es distinto: «Tenemos ahora bastante conocimiento de cómo funciona la dinámica costera y hay que aplicar los nuevos conocimientos».
Para la organización, el retroceso de la costa, que la Junta de Andalucía estima entre 5 y 35 metros según la zona, es motivo para exigir que el Estado, la Junta y los ayuntamientos trabajen «mano a mano» en planes a largo plazo, aunque estos resulten impopulares.
«Habrá que aplicar planes que en muchos casos resultarán polémicos porque van a implicar medidas que nunca antes se han tomado en esta zona, pero que son la solución», ha vaticinado.
Planes a largo plazo frente a medidas de emergencia
WWF espera que la reunión del viernes sea «fructífera» y que se escuche a la ciencia «por encima del ruido y la cacofonía de determinados conflictos puntuales».
Para Carmona, no se trata de buscar culpables por decisiones pasadas, sino de actuar con «mucha didáctica» para que la sociedad comprenda que la prioridad debe ser la sostenibilidad futura del Espacio Natural. «No se trata de ganar tiempo ni de aplazar la respuesta, sino de poner en marcha herramientas que den soluciones a largo plazo», ha subrayado.
Entre las décadas de 1950 y 1990, el desarrollo intensivo ocupó playas de primera línea como Matalascañas. Hoy en día, un mejor conocimiento científico de la dinámica costera exige decisiones diferentes y basadas en la evidencia.
Las autoridades estiman que se ha producido un retroceso de la línea de costa de entre 5 y 35 metros en algunas zonas de Andalucía. Los conservacionistas exigen una planificación coordinada a largo plazo para salvaguardar el futuro de la naturaleza y de Doñana.
