La escritora y asesora política Chloe Dalton ha dedicado una «carta de amor al mundo salvaje» en su libro ‘La liebre y yo’, publicado en castellano por Libros del Asteroide y como ‘Llebret’ en catalán por Periscopi. En esta obra, explora la convivencia con un animal a raíz de su experiencia cuidando a una liebre durante la pandemia.
En un encuentro reciente con periodistas en Barcelona, Dalton afirmó que su historia es sencilla y puede resonar en muchas personas que, a priori, pensarían que este libro no es para ellas. «Soy una mujer de la ciudad, no soy veterinaria o conservacionista», comentó. Reconoció que ser urbanita hacía improbable la posibilidad de cohabitar con una liebre. Para Dalton, el libro es una carta de esperanza y optimismo, defendiendo así la idea de un mejor equilibrio entre la naturaleza y el ser humano.
El relato narra cómo Chloe, huyendo de Londres (Reino Unido) durante el confinamiento, se instaló en un antiguo granero en los campos de su infancia, donde descubrió una cría de liebre que cuidó con la determinación de devolverla a su hábitat. A lo largo de este relato autobiográfico, Dalton reflexiona sobre cómo convivió con la liebre, que nunca recibió un nombre, desafiándola a repensar su relación con lo salvaje y a respetar sus ritmos.
“No me pertenecía, debía volver a la naturaleza”
«Todo esto lo hice por instinto y porque tenía muy claro desde el principio que la liebre no me pertenecía, debía volver a la naturaleza. Era un animal con un espíritu libre», indicó la autora. Además, explicó que a los 4 meses la liebre saltó el muro de la finca y, aunque pensó que no regresaría, sí lo hizo por la noche. En ese momento, se dio cuenta de «hasta qué punto esos 4 meses habían cambiado» su vida y comenzó a anotar su experiencia sin tener la intención de escribir un libro.
Dalton destacó que las historias entre personas y animales atraen desde la infancia y, en un mundo tan «tremendamente acelerado y lleno de incertidumbre», esta experiencia de coexistir con un animal puede resonar en muchas personas, tocando emociones universales.
“Ella me ayudó a encontrar mi propia voz”
Con experiencia como asesora política, Dalton reconoció que «nunca» había imaginado vivir una experiencia así ni escribir un libro. «Para mí era un privilegio poder escribir para otras personas y ese era mi sueño máximo. Pero entonces, al observar la liebre, me di cuenta de que mi vida había estado muy camuflada, entre bastidores. Observando a la liebre en silencio… ella me ayudó a encontrar mi propia voz», agregó.
Además, relató que, aunque era experta en escribir discursos para políticos, no tenía el vocabulario necesario para describir la naturaleza. Esta experiencia dio inicio a un proceso de aprendizaje desde la «inocencia». «Puede haber mucha belleza en un animal tan común como una liebre. Las liebres son un gran símbolo de resiliencia; superan muchas situaciones en contra de todo pronóstico. En el momento actual, la liebre podría ser una fuente de inspiración», afirmó.
Entre risas, Dalton recordó que esta misma mañana revisó las cámaras de la finca y pudo observar a dos nuevas crías de liebre, que cree que son descendientes de la liebre del libro. Marcó que esta experiencia tuvo «un gran efecto» en su vida y que su historia continúa.
