El manuscrito COL MAN 1, redactado entre los siglos XVII y XVIII y que se conserva en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria, ha revelado una versión ampliada de la «Topografía de la isla afortunada Gran Canaria» de fray José de Sosa. Entre sus descubrimientos destaca la frase en lengua indígena «Hita manira cura», una invocación al agua de lluvia, como lo ha dado a conocer Antonio M. López, promotor del Proyecto Tarha, dedicado a la divulgación de la historia antigua de Canarias.
El Descubrimiento
En una reciente entrevista, López explicó que el hallazgo, además de la invocación, menciona una «Conquista de Canarias» que resulta ser inédita para la historiografía actual. Este manuscrito fue adquirido en 2020 por el Cabildo de Gran Canaria, procedente de un particular anónimo, y se presentó al público al año siguiente. López compartió con un toque de humor que «algunos amigos me dicen que fue publicar la frase nueva y comenzó a caer la bendita lluvia» que trajo la borrasca Emilia.
Contenidos del Manuscrito
El COL MAN 1 incluye una ampliación de la «Topografía de la isla afortunada Gran Canaria», escrita por fray José de Sosa (1646 – p. 1730). Una de las novedades más significativas del manuscrito es la aparición de un fragmento sobre el asalto de Morat Rais, conocido hispanizadamente como Morato Arráez, a Lanzarote en 1586. Este suceso habría sido una represalia por las incursiones que el marqués de la isla, don Agustín de Herrera y Rojas, había instigado en Berbería.
Sosa relata que el corsario otomano cautivó a más de 160 personas, entre ellas la marquesa Catalina Benítez de las Cuevas y su hija. Además, hace referencia a una «Conquista de Canarias», señalando un capitulo 9 y un folio 496, lo que despierta el interés de los historiadores. López añade que «no conocemos ninguna Conquista de Canarias contemporánea al historiador franciscano que hable del asunto ni contenga al menos 496 folios o, siquiera, páginas».
Posibles Fuentes Perdidas
La suposición es que Sosa podría referirse a una fuente hoy perdida, posiblemente alguna de las escritas por autores como Antonio de Troya, Alonso Fiesco o Gonzalo Argote de Molina, todas en paradero desconocido. A pesar de la abundancia de vocablos de la antigua lengua canaria, llamados guanchismos, en la toponimia del archipiélago, el olvido de sus significados y la escasez de expresiones completas traducidas hacen difícil la recuperación de este patrimonio cultural.
Sin embargo, López no pierde la esperanza de que algún día se encuentre una piedra Rosetta que permita «desenterrar y resucitar las voces que decenas de generaciones canarias usaron y moldearon durante al menos milenio y medio».
El Legado Cultural
El hallazgo también incluye una descripción de una costumbre de los antiguos grancanarios, ya documentada en otras fuentes. Durante épocas de escasez de agua, las invocaciones se realizaban en lugares altos, como el risco de Tirma, y también junto al mar, donde se decía «Hita manira cura», que fray Sosa traduce como «Señor danos agua». Esta cita nos ofrece una visión de la espiritualidad de los antiguos canarios, interpretando el ritual como una rogativa hacia un ser supremo.
Antonio M. López explica que, aunque Sosa tenía la intención de mostrar que los antiguos canarios no eran idólatras, sino gentiles, la falta de especificidad sobre la procedencia de su información dificulta validar su testimonio. Filólogos y lingüistas han corroborado la validez de la expresión, destacando palabras como «aman», que significa agua en tamazight, y «aqquran», que se refiere al cielo divinizado.
