
MADRID 21 May. – El seleccionador nacional masculino de fútbol, Luis de la Fuente, tiene claro que «nunca» ha querido ser «líder de nada» sino «tener la capacidad suficiente para gestionar y dirigir a un grupo de personas» como el que tiene en el combinado nacional. En su visión, su buena relación con los futbolistas «no está reñida con el rigor, con la responsabilidad y con la exigencia» y sostiene que la clave está en «ser honesto en la toma de decisiones para beneficiar al equipo».
En una charla con Saúl Craviotto en el canal de ‘YouTube’ del Comité Olímpico Español, De la Fuente destacó: «Yo no he querido nunca ser líder de nada. He querido tener la capacidad suficiente para gestionar y dirigir a un grupo de personas porque a mí me parece que el liderazgo es algo natural, no se puede imponer. Es fundamental ser capaz de convencer a 26 jugadores para que crean en lo que les estás diciendo».
El entrenador de La Rioja, que ha experimentado una notable evolución a lo largo de los años, reconoce que «si los jugadores creen en lo que les estás diciendo, se genera una idea de liderazgo que es importante para gestionar a esas personas y futbolistas». Afirmó que, al pensar en cómo comenzó su carrera, «no me reconozco ni en lo técnico, ni en los conceptos futbolísticos, ni siquiera en el plano humano, el de la propia gestión».
«Creo que hoy soy mucho mejor entrenador, mucho mejor profesional y mucho mejor persona», añadió, indicando que esto le otorga «fortaleza» y una «buena base». Sin embargo, enfatizó su deseo de «seguir creciendo y mejorando, porque lo que tengo hoy, el mes que viene no me va a servir».
De la Fuente es un firme creyente en la importancia del trabajo. «El talento es algo que es suerte, que Dios te lo da y lo tienes ahí. Ahora, si no eres capaz de trabajarlo, se queda ahí y no vas a conseguir metas importantes», dijo el subcampeón olímpico en Tokio.
Además, subrayó que selecciona «buenos futbolistas, pero también las mejores personas», argumentando que «en este recorrido se viaja mejor con buenas personas alrededor que con algún sospechoso». En su experiencia, comprende el ego de un jugador «siempre en sentido positivo, como algo que aporte al equipo».
De los jugadores que tiene bajo su mando, mencionó que conocía su «capacidad desde hace mucho tiempo» y que «sabía que iban a estar a la altura en esta máxima exigencia». Resaltó que «la calidad de buena persona» en sus jugadores «hace que a nivel grupal funcionemos bien, porque no son egoístas y anteponen el bien general al bien particular». Esto demuestra que «el buen ambiente no está reñido, ni mucho menos, con el rigor, con la responsabilidad y con la exigencia».
«No creo en el fracaso ni en la suerte. En el deporte y en la vida, se pierde mucho más de lo que se gana. Hay que poner en valor la dificultad de ganar algo, o al menos estar en disposición de hacerlo. Para mí, el éxito es estar en disposición de pelear por algo», reflexionó. Además, destacó que «desdramatiza» la derrota, ya que en fútbol «siendo mejor que el rival puedes perder, más aún en una final contra selecciones como Alemania, Brasil o Argentina».
Por esta razón, evita calificar una experiencia como fracaso «cuando uno da todo», y reafirmó su desconfianza en la suerte, salvo en «conceptos claros, como nacer en un país maravilloso como es España, o no tener una enfermedad». A pesar de tener una «enorme responsabilidad», De la Fuente se siente «un auténtico privilegiado».
Para él, la clave en la relación con el vestuario es «fundamentalmente ser honesto y honrado en la toma de decisiones para beneficiar al equipo». Aclara que esto «no significa que quiera perjudicar a ningún individuo; lo que pienso es en el bien del equipo».
El ser entrenador, según De la Fuente, surgió «de una manera un poco inconsciente, natural», ligado a su interés «por el plano formativo». Recordó que «estuve 18 meses en el paro y me echaron de varios equipos mientras entrenaba. ¿Qué significaba eso? Volver a levantarte y seguir caminando, sin bajar nunca los brazos».
Finalmente, reflexionó sobre que los objetivos no deben ser impuestos «desde fuera». «Uno tiene que tener claro cuál es su propio objetivo para reducir el margen de error y no dejar que influencias externas te digan qué hacer». Para él, la vida es «una carrera de fondo» con «altibajos», donde es crucial mantener un equilibrio. «En los momentos difíciles, no debes sentirte el peor ni el mejor cuando estás arriba. Eso me ha dado mucha seguridad y entereza», concluyó.
Sobre el Mundial, De la Fuente no duda de que España está «capacitada para pelear contra las mejores». Su concepto de éxito es «tratar de ser cada día mejor persona», y afirma estar «convencido de que en esta vida no se deja de mejorar hasta el último día».
