El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha destacado el papel de España como modelo de «pragmatismo verde» en el contexto de la crisis energética provocada por el conflicto en Oriente Próximo. Durante su discurso en la inauguración del foro WindEurope 2026 en Madrid, Sánchez instó a Bruselas a establecer un gravamen especial para el petróleo, enfatizando que la guerra en Irán está costando a la Unión Europea más de 22.000 millones de euros debido al aumento de los precios del petróleo.
Sánchez defendió la implementación de medidas fiscales y regulatorias, proponiendo un «impuesto especial para el petróleo» que grave los beneficios inesperados y extraordinarios de las empresas petroleras y gasísticas. El presidente apuntó que el objetivo de España es convertirse en el proveedor de Europa de «la electricidad más barata del mundo» gracias a su apuesta por las energías renovables. «No nos vamos a conformar con tener la electricidad más barata de Europa. Estamos trabajando para que Europa tenga la electricidad más barata del mundo. Ese es nuestro objetivo», afirmó.
La transición energética «no es un eslogan»
Sánchez alertó sobre la vulnerabilidad de las economías dependientes de los combustibles fósiles y subrayó la necesidad de acelerar la transición hacia las energías renovables. «La transición energética no es un eslogan, es el billete al futuro. Es la mayor oportunidad económica que existe», comentó. Además, resaltó los efectos positivos de esta estrategia, señalando que, en marzo, los precios de la electricidad en España fueron un 20% inferiores a los del año anterior, a pesar del encarecimiento del gas y el petróleo.
El presidente también recordó que España, a diferencia de otros países europeos, no cuenta con grandes reservas de petróleo o gas, pero posee abundantes recursos solares y eólicos que deben ser aprovechados. Insistió en que la transición energética no solo genera crecimiento económico y empleo, sino que también es clave para una mayor competitividad industrial.
Sánchez reiteró que para 2030, se espera que el 81% de la electricidad en España provenga de energías renovables, y se comprometió a acelerar el desarrollo de estas fuentes, especialmente la energía eólica, mientras se refuerzan las redes de transmisión y distribución eléctrica. «La conexión en la red no va a ser el obstáculo que impida que sus proyectos sean una realidad en mi país», añadió, citando un plan de inversión de 13.600 millones de euros para 2030.
España, «mejor país para que sus inversiones sean rentables»
Sánchez invitó a la industria eólica a considerar a España como el lugar ideal para realizar inversiones, afirmando que «es el mejor país para que sus inversiones sean rentables». En el actual contexto de crisis, reflexionó sobre la complejidad del suministro de petróleo, destacando que «una gota de petróleo viaja casi 10.000 millas náuticas» desde los yacimientos en el Golfo Pérsico hasta los depósitos de gasolina.
El presidente advirtió que la ruptura de un solo eslabón en esta cadena de suministro podría colapsar el sistema, mencionando crisis pasadas como las de 1973 y 1979. Reconoció que la invasión de Ucrania ha exacerbado la inestabilidad energética global, enfatizando que episodios similares pueden surgir en cualquier momento debido a conflictos geopolíticos.
«La guerra con Irán ha sido la última advertencia»
Sánchez declaró que «la guerra con Irán ha sido la última advertencia», enfatizando que la reducción de 10 millones de barriles de petróleo diarios y la destrucción de infraestructura en la región son señales alarmantes. La dependencia del petróleo, según el presidente, seguirá generando inestabilidad, y la crisis actual, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), “es peor que las crisis de 1973, 1979 y 2022 juntas”.
El jefe del Gobierno acentuó la necesidad de una clara elección: «turbinas o turbulencia», apostando por la autonomía energética europea. Criticó la lentitud en la integración energética, argumentando que «la electricidad española no puede tardar 10 años en cruzar los Pirineos» y abogó por un reforzamiento de la solidaridad entre los Estados miembros de la UE.
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