Este domingo, Joaquín Sabina ofreció un emotivo concierto en el Movistar Arena de Madrid, ante 12.000 personas, como parte del cierre de su gira ‘Hola y adiós’, que también ha sido su despedida de los escenarios. «Este concierto en Madrid es el último de mi vida y por tanto el más importante. El que en unos años recordaré con más emoción», dijo el artista nacido en Úbeda (Jaén), quien ha cumplido 76 años.
Un emotivo adiós
Durante el espectáculo, colmado de emociones, Sabina ofreció «un adiós enormemente agradecido» por haber visto «crecer sus canciones», las cuales, según él, “de un modo misterioso” se han “colado en la memoria sentimental de varias generaciones”. Entre los asistentes al concierto se encontraban figuras como los políticos Alberto Núñez Feijóo y Borja Sémper, así como los artistas Víctor Manuel, Ana Belén, Dani Martín, Ara Malikian, entre otros.
La gira ‘Hola y adiós’ ha recorrido medio mundo, con un total de 71 conciertos y más de 700.000 entradas vendidas. Sabina salió al escenario con un pequeño retraso de 9 minutos sobre la hora programada (20.30h) y tras la proyección de un vídeo con la canción ‘Un último vals’. Más de dos horas después, el cantante se despidió entre lágrimas, junto a sus músicos y numerosos asistentes emocionalmente conmovidos.
Un repertorio inolvidable
Entre las canciones interpretadas, «Yo me bajo en Atocha» (de ‘Enemigos íntimos’, 1998) y «Princesa» (de ‘Juez y Parte’, 1985) marcaron el cierre de la velada. A lo largo de su actuación, hizo un recorrido por los temas de sus diecisiete álbumes, en los que ha cosechado éxitos desde finales de los años 70.
En total, el repertorio incluyó 23 canciones, de las cuales cuatro fueron interpretadas por miembros de su banda. Una de las más coreadas fue «Calle Melancolía» (de ‘Malas compañías’, 1980), tema que Sabina decidió rescatar tras «mirar en el baúl de las canciones antiguas». Otro momento destacado de la noche fue el relato sobre la génesis de «Bulevar de los sueños rotos», una canción que nació de un verso que Chavela Vargas le compartió y que le inspiró a escribir y dedicarla a ella en una actuación privada.
El álbum que le proporcionó un éxito masivo fue ’19 días y 500 noches’ (1999), del cual se recordaron temas como el homónimo, «Ahora que…», «De purísima y oro», «Una canción para la Magdalena» y «Noches de boda», clásicos que resonaron fuertemente entre el público.
Continuidad artística
Aunque este fue su último concierto en grandes escenarios, esto no significa el final de su carrera artística. Según Sabina y su entorno, el músico planea continuar con su faceta creativa. En julio de 2024, anunció su intención de despedirse de los grandes escenarios, y en menos de 24 horas, se vendieron más de 200.000 entradas solo para su gira en España, que había comenzado en febrero en América.
En los años previos a su despedida, Sabina enfrentó varios problemas de salud, incluido un infarto cerebral en 2001 que lo llevó a replantearse su estilo de vida. Recientemente, en 2020, sufrió un accidente en el Wizink Center (actual Movistar Arena), lo que resultó en varios traumatismos que lo llevaron a un ingreso hospitalario. Con su decisión de hacer una pausa, Sabina deja una huella indeleble en la música española y una comunidad de admiradores que siempre recordarán su legado.
