
MADRID, 15 de mayo de 2023 – El escritor y editor Luis Amavisca ha publicado ‘Princesas de hoy en día’ (NubeOcho), un álbum ilustrado para niños a partir de 4 años. Este libro ha sido coescrito junto a Dolores Brown y presenta diecisiete microrrelatos sobre princesas actuales con el objetivo de romper los estereotipos clásicos asociados a ellas. En estas historias, se reivindican modelos de princesas «alejados del príncipe azul», mostrando que «también pueden ser solteras, viudas o haberse divorciado».
Amavisca explica: «No podemos seguir perpetuando esta imagen de ‘se casaron y vivieron para siempre felices y comieron perdices’. ¿Qué pasa si no son felices? Tenemos que ofrecer alternativas».
El libro parte de un trabajo anterior titulado ‘Las princesas más valientes’, publicado hace ocho años y que también contaba con textos de Dolores Brown e ilustraciones de Sonja Wimmer. Amavisca ha detallado que, aunque colaboró intensamente en los contenidos de aquel primer proyecto, no figuró como coautor. «Vi que era un libro de princesas y no quise aparecer como coautor», señala. En esta nueva edición, sin embargo, sí aparece acreditado junto a Brown, y ha experimentado «una transformación de texto muy importante».
Entre los cambios más destacados de esta edición, Amavisca subraya la incorporación de un prólogo, una conclusión diferente, nuevas princesas y un nuevo formato narrativo, donde cada doble página presenta un microrrelato protagonizado por una princesa diferente.
Una «obligación» de ofrecer alternativas
El eje central del libro es la ruptura con los modelos clásicos de princesa. Amavisca explica que la idea de cuestionar qué significa serlo y la frustración generada por la «obligación de ajustarse» a ciertos estereotipos lo atrajo desde el primer contacto con Dolores Brown hace aproximadamente una década.
Amavisca plantea: «¿Por qué no puede una princesa no querer tener pareja, estar soltera, ser viuda o haberse divorciado?». Desde su perspectiva como escritor, considera que tiene la obligación de «ofrecer alternativas» y mostrar a princesas que existen en la realidad, representando figuras cercanas al lector como su madre, una tía, una amiga del colegio, una profesora o una abuela. En todos estos casos, subraya, «siguen siendo princesas».
El libro también incluye princesas con síndrome de Down, dislexia, problemas de pronunciación o con parche en el ojo, así como una princesa anciana que tiene novio. «Nuestro objetivo era plasmar el espectro que nos rodea», indica Amavisca, reafirmando que «cualquier persona puede ser una princesa».
Un canon rígido que ha ido cambiando
Amavisca repasa la evolución del estereotipo de princesa en la cultura popular y reconoce que el concepto «ha cambiado mucho» desde su infancia, aunque considera que queda trabajo por hacer. «El estereotipo era mucho más rígido. La princesa era estática, esperaba que el príncipe la salvara, vestía de una determinada manera y no participaba de la acción. Veíamos de niños casi todas estas princesas de raza blanca y, a ser posible, rubias. Ser una princesa morena ya era casi una pequeña transgresión», recuerda.
Entre los referentes de este cambio menciona títulos como ‘Me ha aburrido ser una princesa rosa’, de Raquel Díaz Herrera, que este año cumple quince años, o libros como ‘Las princesas también se tiran pedos’, que cuestionaron las normas de comportamiento impuestas por el arquetipo a las niñas. También hace mención a la evolución de Disney, que «hizo mucho daño» con su modelo clásico de princesa, pero que hace quince años incorporó a su primera princesa negra y anteriormente ofreció personajes como Mulan, la princesa guerrera. «Siempre hay matices que pueden no gustarnos, pero lo que sí es cierto es que ha habido cambios», concluye.
“Ser princesa no es una élite inalcanzable”
Para Amavisca, el mensaje principal del libro es que ser princesa no debe entenderse como algo reservado a unos pocos, sino como «una metáfora de sentirse especial». «Ser princesa no tiene por qué ser una élite y algo inalcanzable, sino que es más un mensaje de sentirse especial», afirma.
En ese sentido, invita a los lectores a buscar sus propias figuras de referencia en el entorno cercano: «¿Por qué admirar a un tipo de princesa estática, lejana, y que no se parece en nada a quienes nos rodean, cuando podemos admirar y acompañar a nuestras amigas, a nuestras hermanas, a nuestras madres?».
El objetivo final, concluye, es que cualquier niña que se acerque al libro «cierre el libro sonriendo» y pueda decir, si le apetece, «que ella también es una princesa». Todo ello en el marco de un libro que el propio autor define como «una reescritura y reinterpretación del mito de la princesa desde una perspectiva moderna, contemporánea e igualitaria».
