
MADRID, 4 de mayo – El delantero del Atlético de Madrid, Antoine Griezmann, ha compartido su evolución en la forma de afrontar los partidos, especialmente los de semifinales de la Liga de Campeones, como el que se disputará contra el Arsenal. Mientras que anteriormente se enfrentaba a estos duelos «con mucho estrés», ahora lo hace «con muchas más ganas y mucha más alegría», reflexionando que son «momentos que crees que van a volver, y no vuelven». Griezmann también manifestó su deseo de permanecer en el equipo hasta el final de la temporada, ya que siente que «se puede hacer algo increíble».
En una reciente rueda de prensa, el atacante subrayó que su intención siempre fue la de quedarse: «Siempre fui claro en que mi idea era seguir aquí porque sentía que se podía hacer algo increíble, y no lo dudé. Estamos a un paso de jugar otra final, que es algo histórico». Griezmann aseguró que el equipo tiene una gran tranquilidad y confianza para el partido que se jugará mañana.
El jugador también mencionó que sigue «pensando» que este no será su último encuentro en Champions con el conjunto colchonero: «Lo sigo pensando. Tengo muchas ganas de llegar a mañana, tengo mucha ilusión. Va a ser un partido bonito de jugar, de vivirlo, y ojalá podamos tener el nivel de actitud, de presión y de juego de la segunda parte».
Griezmann destacó la importancia de estar preparado y lo que necesita el entrenador: «Estoy visualizando el partido de mañana, lo que va a necesitar el entrenador, mis compañeros, para llegar y saber exactamente lo que tengo que hacer». Además, prefirió no pensar en si le quedan uno o dos partidos, y se mostró animado por la oportunidad de jugar: «Estoy con ganas de jugarlo y con alegría para dar».
El delantero también compartió que los partidos de Champions «siempre son diferentes, bonitos». Recordó que desde niño soñaba con jugar en estas instancias y aunque no es de hablar mucho con los más jóvenes, busca darles ejemplo: «Que me vean con muchas ganas, con alegría y con mucha motivación para jugar el partido». Además, expresó su disposición para ayudar, tanto táctica como técnicamente, a sus compañeros: «Kokín (Koke), el capitán, es más de hablar, de motivar a la gente; yo soy más de acción».
Griezmann no está obsesionado con marcar goles: «Da igual si meto gol o no, prefiero pasar o ganar un partido que meter un gol. Estoy más calmado, más tranquilo; antes lo veía con mucho estrés, me hacía los partidos 50 veces antes de jugar el primer segundo, y ahora lo hago con más calma y tranquilidad, sabiendo lo que puedo hacer, enfocándome solo en eso».
Reflexionando sobre su cambio de mentalidad desde la última final de la Liga de Campeones, mencionó: «Aquella final era muy diferente. Llegaba a los partidos con mucho estrés. Era todo a una velocidad y no sabía cuándo parar. Ahora soy más completo, y estoy más tranquilo. Afronto el partido con muchas más ganas y con mucha más alegría. Son momentos que crees que van a volver, y no vuelven».
Griezmann concluyó hablando sobre la necesidad de mantenerse fresco psicológica y físicamente: «Estar fresco viene muchas veces por la cabeza, por lo mental. Siempre decimos que tenemos la suerte de jugar cada tres días y no puedes pararte a pensar en lo que has hecho en el partido pasado; tienes que pensar en lo que puedes aportar, en lo que puedes mejorar, y convencerte de que lo vas a hacer bien y vas a ayudar a tus compañeros». Recalcó que lo más importante es «pasarlo bien, porque es un juego».
Finalmente, Griezmann se sintió identificado con el jugador del Villarreal, Álex Baena: «Me veo muy parecido a él y seguro que entre el ‘Cholo’, los compañeros, la afición y él va a encontrar la clave para que él pueda explotar».
