MADRID, 14 de mayo – Durante décadas, el alcohol ha sido parte fundamental de la vida social de millones de personas, asociado frecuentemente a un consumo aparentemente inofensivo. Sin embargo, una nueva revisión científica cuestiona esta percepción, enfocándose en los efectos reales que el alcohol puede tener en el organismo.
Los investigadores han analizado cómo el consumo de alcohol influye en diversas enfermedades y qué ocurre en el cuerpo cuando una persona reduce su ingesta o deja de beber. Algunas conclusiones han reabierto uno de los debates médicos más incómodos de los últimos años.
Por qué el alcohol afecta mucho más de lo que se pensaba
El consumo de alcohol provoca daños significativos a la salud, aunque muchos de estos daños pueden ser reversibles si la persona reduce o deja de beber, según se concluye en un estudio del Centro Canadiense para la Adicción y la Salud Mental (CAMH) de Canadá, publicado en la revista ‘Addiction’.
Más de 60 enfermedades y lesiones son 100 % atribuibles al consumo de alcohol. La undécima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud enumera más de 60 patologías directamente vinculadas al alcohol, incluyendo la cardiomiopatía alcohólica, diversas enfermedades hepáticas como la cirrosis y el síndrome alcohólico fetal. La mayoría son consecuencia del consumo excesivo de alcohol.
Varias enfermedades infecciosas también se atribuyen, en parte, al consumo de alcohol. Estudios recientes confirman que el alcohol incrementa el riesgo de contraer enfermedades infecciosas, como la tuberculosis, neumonía, VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual. El alcohol deteriora la función hepática y debilita la respuesta inmunitaria, lo que hace a los individuos más susceptibles a las infecciones.
Además, muchas enfermedades no infecciosas son parcialmente atribuibles al consumo de alcohol. Existen cinco grandes categorías de enfermedades no transmisibles vinculadas al alcohol:
- Cáncer (boca, faringe, laringe, esófago, colon, recto, hígado, mama, cuello uterino)
- Enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial, miocardiopatía, cardiopatía isquémica, fibrilación auricular, accidente cerebrovascular)
- Diabetes tipo 2
- Enfermedades neuropsiquiátricas (demencia, epilepsia)
- Enfermedad gastrointestinal (cirrosis hepática, pancreatitis)
Por otra parte, diversas lesiones se atribuyen también al consumo de alcohol, ya que incluso en bajas cantidades, el alcohol afecta el equilibrio, el tiempo de reacción y el juicio, aumentando así el riesgo de lesiones. Este riesgo depende tanto de la cantidad consumida como de factores contextuales como el entorno, la actividad y el consumo de otras sustancias. El alcohol incrementa los riesgos de lesiones por accidentes de tráfico, caídas y violencia, incluyendo daños a terceros.
El cuerpo puede cambiar al dejar de beber
Sin embargo, algunos de los daños mencionados pueden revertirse al reducir o dejar de consumir alcohol. Por ejemplo, los riesgos a corto plazo, como lesiones o infecciones de transmisión sexual, se producen principalmente durante la intoxicación y disminuyen cuando se deja de beber.
Estas conclusiones deben tomarse con matices. Aunque se sabe que el alcohol debilita temporalmente el sistema inmunitario, este puede recuperarse tras dejar de beber. Sin embargo, el consumo excesivo y prolongado de alcohol puede causar daños permanentes.
Así, muchas enfermedades crónicas relacionadas con el alcohol, como la cirrosis y las cardiopatías, no son totalmente reversibles. Sin embargo, reducir el consumo de alcohol puede ralentizar la progresión de la enfermedad, incluso si persiste algún daño. Algunos problemas cardiovasculares mejoran en cuestión de días o semanas tras la abstinencia.
En cuanto al daño cerebral causado por un consumo excesivo de alcohol, este puede recuperarse parcialmente con la abstinencia a largo plazo, aunque pueden persister riesgos como la demencia.
El doctor Jürgen Rehm, autor principal e investigador senior del CAMH, comenta: «Aunque ahora sabemos mucho sobre los efectos del alcohol en la salud, sigue siendo controvertido si un consumo moderado es beneficioso para el corazón. Tras examinar tanto los estudios de cohortes como los estudios de aleatorización mendeliana, con todas sus posibles ventajas y sesgos, concluimos que no hay suficiente evidencia para descartar un efecto beneficioso del consumo de alcohol en la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular isqu
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