MADRID, 28 Abr. – La actriz María Galiana, de 90 años, estrena este miércoles ‘Yo solo quiero irme a Francia’ en el Teatro Pavón de Madrid, una obra escrita y dirigida por Elisabeth Larena sobre «mujeres y herencias invisibles». Durante la presentación, Galiana ha reclamado más presencia teatral y más giras fuera de Madrid.
«Como soy de provincias lo digo: todo lo que se hace en un teatro nacional, se hace un mes en Madrid y no lo vemos en ninguna parte más. Es fuerte, ¿dónde está la cultura? No vamos a formar una Barraca como la de Lorca, pero de alguna manera tendrán que arreglar esto», ha denunciado la actriz al tiempo que ha afirmado que «hay que protestar, no hay más remedio».
Además, ha lamentado la reducción de las giras teatrales, insistiendo en que «donde antes una obra estaba cuatro días, ahora uno» y que «es una pena» que en teatros con todas las localidades vendidas «no haya posibilidades» de hacer más representaciones.
«Se puede poner de ejemplo a Francia, precisamente, donde hay cinco ciudades donde está la misma compañía nacional, porque las compañías nacionales salen de la capital. Creo que ahí la cosa que es la expansión de las culturas. Me da mucha pena todo esto, pero así es y haremos lo posible», ha afirmado la actriz.
Una obra sobre «la libertad de las mujeres»
Según ha explicado la actriz, la obra es «un grito de libertad de las mujeres en un momento en que tenían que estar en casa siempre», destacando que el título tiene «muchísima más trascendencia» de la que parece.
«En esta obra hay una mujer que está aguantando un maltrato incluso físico de su marido y que quiere separarse de ese hombre y quiere irse a Francia porque Francia era el paraíso de la libertad», ha expuesto Galiana. El personaje que interpreta, Pilar, «quería marcharse a Francia porque era la única manera de huir de ese infierno que estaba viviendo».
Asimismo, ha enfatizado que, especialmente desde España, Francia era vista como «el paraíso de la igualdad y la fraternidad». Ha lamentado que las mujeres no podían «marcharse de casa de su marido» porque, por ley, «tenían que ser depositadas en casa de sus padres y si no, vivir con su hermano mayor».
La obra, protagonizada por Galiana junto a María Roja, Anna Mayo y Nieve de Medina, narra la historia de una familia a lo largo de varias generaciones de mujeres, con lo cotidiano como eje central. Larena ha enfatizado que «hay una herencia que parece material, pero vemos que hay otras cosas que heredamos».
La trama se despliega de forma no lineal, con pinceladas que van desde la Guerra Civil hasta la Transición, aunque Larena ha señalado que «no es algo narrativo ni está contando cosas que han pasado, pero interfiere en lo que va a ocurrir».
Una historia de amor lésbica
Bajo la trama principal, la obra también aborda una historia de amor entre mujeres que, según cuenta Galiana, era «imposible e impensable» en su época. «Hoy en día tenemos la posibilidad de hablar de esto; en ese momento era imposible«, ha recordado la actriz.
Galiana ha destacado «la belleza» de que esa relación permanezca «subyacente» a lo largo de toda la función. Además, ha explicado que el personaje de Pilar representa a «una generación que no podía mostrar afecto». «Pilar quiere a horrores a su nieta y no se permite mostrarle cariño», ha explicado la actriz.
Por su parte, Anna Mayo, que encarna a Leo, la nieta, ha afirmado que se trata de un personaje «sobre el que recae el peso de la generación de nuestros abuelos y abuelas».
«Hay algo de lo que te das cuenta y es del momento afortunado que nos ha tocado vivir. Esta función también llama mucho a eso, a que quizás no somos conscientes de lo que fueron aquellos tiempos y de la suerte que tenemos de vivir en estos. Creo que la función también viene bien a modo de reflexión, porque de aquello viene lo que vivimos hoy», ha afirmado Mayo.
Sobre su personaje, Nieve de Medina ha explicado que se trata de una mujer que «quería ver algo más», pero que «se atreve y paga muy caro esa libertad». También ha afirmado que la obra aborda el tema de la maternidad no deseada y de cómo las mujeres se podían «ver obligadas» a ser madres.
«En aquella época tampoco se podía hablar de si querías o no ser madre. Se daba por hecho que querías ser madre y estar encantada con ello«, ha afirmado Medina, quien confesó que le costó «mucho esfuerzo» ponerse en el lugar de su personaje, dado que «la posibilidad de abandonar» a sus hijos en la vida real «no existía» para ella.
