La posibilidad de que el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, sea candidato de un frente electoral en las próximas generales ha sacudido a los partidos políticos, que empiezan a tomar posiciones estratégicas. En el ecosistema de los partidos a la izquierda del PSOE, la mayoría de formaciones han optado por pedir concreción, mientras que otras, como Adelante Andalucía, han rechazado formar parte de un frente amplio. Por su parte, IU no oculta ciertos recelos a esta propuesta. Podemos, en cambio, ha mostrado su voluntad de colaborar con Rufián, respetando sus tiempos y los de ERC.
Rufián ha revolucionado el tablero político al abrirse a encabezar un frente amplio electoral si ello contribuye a la unidad de la izquierda, añadiendo que para volver a ser candidato de ERC deben cumplirse ciertas condiciones, aunque sin concretar. Desde hace tiempo, ha demandado la necesidad de colaboración entre todas las izquierdas y ha proclamado, tras las elecciones andaluzas, que es el momento de que las fuerzas soberanistas lideren este bloque.
Los cuatro partidos presentes en el Gobierno por la cuota del socio minoritario —Sumar, IU, Comuns y Más Madrid— siguen armando su proyecto para revalidar su alianza electoral en un nuevo acto programado para el 30 de mayo en Barcelona, aunque carecen de una nueva marca electoral y, sobre todo, de candidato, tras la renuncia de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, a repetir en el cargo. Así, el paso de Rufián coincide con un vacío de liderazgo en el sector.
Se postula con una izquierda estatal débil
Fuentes de los diversos sectores de la izquierda admiten que Rufián es el dirigente con más tirón actualmente entre el electorado progresista, pero también aprecian indefinición en sus pronunciamientos. La sensación es que debe concretar sus intenciones y explicar la fórmula electoral que defiende, teniendo en cuenta la debilidad actual de la izquierda estatal tras las elecciones andaluzas y la necesidad de un revulsivo ante un PSOE que parece decidido a achicarles el espacio electoral.
IU y Comuns: ya no es tiempo de declaraciones
Los Comuns han solicitado a Rufián una reunión para aclarar sus planes, especialmente si este movimiento implica una desvinculación del PP, dado que hasta la fecha ERC ha rechazado esta opción. En la formación catalana combinan elogios hacia Rufián con ciertas reservas, ya que desean pasar de las declaraciones a evaluar el contenido. La presidenta de los Comuns en el Parlament, Jéssica Albiach, ha instado a detallar si su maniobra incluye una negociación interna con ERC o si hay intención real de confluir con otras formaciones.
Por otro lado, IU ha mostrado ser la formación con más evidentes recelos respecto a la propuesta de Rufián. Su portavoz parlamentario, Enrique Santiago, ha advertido que su formación rechaza los «hiperliderazgos» y ha afirmado que ha pasado el tiempo de las «proclamas» respecto a la unidad de la izquierda. En consecuencia, ha exhortado a Rufián a sentarse con «papeles» para definir un programa y futuros aliados antes de hablar de candidatos.
Además, el líder de IU, Antonio Maíllo, se opone a la tentación de caer en una izquierda «troceada y sin proyecto de país». Sin un proyecto con perspectiva federal, se dejaría al PSOE todo el espacio libre para concentrar el voto progresista en las próximas elecciones generales. En este contexto, Movimiento Sumar ha saludado el paso adelante de Rufián, enfatizando que es obligación de todas las formaciones conformar frentes amplios. Su actual coordinadora, Lara Hernández, ha urgido a acelerar la elección del candidato y la marca para los próximos comicios.
Podemos, apuesta abierta por el tándem Rufián-Montero
En el caso de Podemos, la formación ha pasado de criticar el plan de Rufián a alentar un tándem electoral con la exministra de Igualdad, Irene Montero, que el dirigente del PP considera un activo «imprescindible». Los ‘morados’ han marcado distancia con la reedición de la alianza de los partidos de Sumar y creen que un equipo conformado por Montero y Rufián podría revitalizar el espacio, combinando una visión tanto estatal como plurinacional.
Mientras tanto, Más Madrid reconoce que Rufián es un activo electoral y ha dado la bienvenida a cualquier esfuerzo para el crecimiento del espacio, aunque también demanda concreción sobre sus planes.
Adelante rechaza confluir con Rufián
Adelante Andalucía ha cerrado la puerta a formar parte de un frente amplio encabezado por el portavoz de ERC para las elecciones generales. «Nosotros somos una fuerza andalucista y estamos totalmente ajenos a las discusiones y nombres de los salones de Madrid», expuso su líder, José Ignacio García. La formación planea presentarse con su propia candidatura en las ocho provincias andaluzas.
Por otro lado, Bildu y el BNG ya se manifestaron en su momento, desmarcándose de una posible coalición con fuerzas estatales y limitándose a colaborar políticamente en el Congreso. Los republicanos defienden que Rufián será su candidato, pues ya se consideran a sí mismos un frente amplio dispuesto a hablar con otros partidos que deseen sumarse a la candidatura de ERC.
Finalmente, Compromís ha oscilado entre la prudencia y el respaldo a la iniciativa de Rufián. Su portavoz en las Cortes Valencianas, Joan Baldoví, se ha desvinculado del debate sobre el liderazgo de la izquierda estatal, afirmando que no le corresponde a su formación determinar quién debe ser candidato. Sin embargo, ha manifestado que simpatiza con Rufián y su tesis de que la izquierda de arraigo territorial es la que ahora ilusiona y obtiene buenos resultados en el ciclo electoral. «Compromís hará una lista con Compromís», ha affirmado.
De su lado, el diputado de la formación valenciana en el Congreso, Alberto Ibáñez, ha elogiado el paso valiente de Rufián, a quien considera un buen líder y ha recomendado calma para que las direcciones de los partidos asimilen que se postula como candidato. Més per Mallorca, por su parte, mantiene buenas relaciones tanto con los partidos de Sumar como con las formaciones soberanistas, integrándose en su candidatura en las pasadas elecciones europeas. Su condición para futuras alianzas es el respeto a la confederalidad y el reconocimiento de su posición de referencia en el archipiélago.
