Cada vez que vaciamos la bolsa de envases o cambiamos un cable viejo, una parte de ese plástico termina lejos de nuestra vista. A escala global, el reciclaje real sigue siendo minoritario y gran parte del residuo acaba en vertederos, incineradoras o mal gestionado.
Un equipo internacional de investigadores de la East China Normal University, el Pacific Northwest National Laboratory, la Universidad de Columbia y la Universidad Técnica de Múnich propone una salida diferente. Su estudio, publicado en la revista Science, describe cómo convertir mezclas de residuos (incluido el PVC) en hidrocarburos del rango de la gasolina y recuperar el cloro como HCl en una sola etapa y a baja temperatura. ¿Podría esto abrir una puerta para ese plástico que hoy no tiene salida?
El PVC: Un Desafío Ambiental
El PVC se encuentra en tuberías, perfiles, suelos vinílicos y en muchos aislamientos de cableado. Es un material útil, pero su final de vida se complica cuando llega mezclado con otros plásticos, aditivos o suciedad. La razón de esto es el cloro. El trabajo destaca que rutas como la incineración o la pirólisis, y buena parte del reciclaje químico del PVC, suelen exigir una descloración previa y a alta temperatura para evitar la liberación de compuestos clorados peligrosos.
Una Propuesta Innovadora
La propuesta se basa en una reacción “en tándem” que junta varios pasos que normalmente se harían por separado. El objetivo es acoplar la eliminación del cloro y la ruptura de enlaces carbono-carbono con reacciones que aporten hidrógeno y ayuden a que el balance energético sea favorable.
Para lograrlo, el equipo utiliza líquidos iónicos cloroaluminatos como catalizadores y añade isoalcanos ligeros (isobutano o isopentano) que se obtienen como subproductos de refinería. Los autores plantean que así podría encajar con operaciones ya existentes en el mundo del refino.
Cifras Impactantes
En su propia descripción, el equipo habla de “mejorar PVC desechado en hidrocarburos sin cloro y HCl en un proceso de una sola etapa”. Dicho de forma sencilla, se trata de transformar PVC desechado en hidrocarburos sin cloro y recuperar HCl sin saltar de etapa en etapa.
En residuos postconsumo, el estudio muestra un 95 % de conversión sólida para tubería blanda a 30 ºC en 25 minutos y hasta un 99 % para tubería rígida (30 ºC, 30 minutos) y cable de PVC (30 ºC, 2 horas). Cuando se mezcla PVC con botellas de polietileno, reportan un 96 % de conversión sólida a 80 ºC en 2 horas. No es una cifra menor.
El Papel del HCl en la Economía Circular
Aquí está el giro del PVC. En lugar de dejar que el cloro contamine la corriente orgánica, el proceso intenta sacarlo y recuperarlo como HCl, que en agua se convierte en ácido clorhídrico. Los autores señalan que ese HCl recuperado puede neutralizarse o reutilizarse en procesos como la oxicloración para producir nuevo PVC, así como en sus usos industriales habituales (tratamiento de agua o metalurgia, por ejemplo). Esto, al menos sobre el papel, ayuda a cerrar el ciclo del cloro en vez de tratarlo como un residuo peligroso sin salida.
Consideraciones sobre las Emisiones de CO2
Es importante no confundir “reciclar en combustible” con “eliminar emisiones”. Si ese combustible se quema, el carbono vuelve a la atmósfera como CO2, así que no sustituye la necesidad de reducir el consumo de plástico desde su origen.
El matiz es que apunta a flujos que hoy no se reciclan bien por estar mezclados o contaminados. Si logra desplazar parte de la demanda de materias primas vírgenes en ciertos usos, puede mantener el carbono ya extraído circulando durante más tiempo, aunque no sea la solución perfecta.
Retos para la Implementación en Plantas de Reciclaje
El salto del laboratorio a una planta es el tramo difícil. En mezclas reales entran aditivos e impurezas que pueden cambiar la velocidad de reacción o acumularse en la fase del líquido iónico, lo que obliga a estudiar la estabilidad y regeneración del catalizador.
Además, hay detalles de ingeniería que también son importantes. En los ensayos se usa diclorometano (DCM) para diluir el líquido iónico y bajar la viscosidad. Aunque el propio artículo indica que puede reciclarse por destilación, esto debe demostrarse con cifras y equipos a escala. El siguiente paso lógico son proyectos piloto y análisis completos de coste y huella.
El estudio ha sido publicado en Science.
