MADRID, 26 Sep. (EUROPA PRESS) – Un estudio realizado por el Hospital para Niños Enfermos (SickKids) de Toronto, Canadá, ha revelado que los bebés que son expuestos a alérgenos de perros en el hogar tienen un menor riesgo de desarrollar asma a los cinco años. Esta investigación fue presentada en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS) en Ámsterdam, Países Bajos, por Jacob McCoy del SickKids.
Un hallazgo sorprendente sobre el asma infantil
Según los investigadores, «el asma es una enfermedad respiratoria crónica muy común en niños, con las tasas más altas durante los primeros cuatro años de vida. Está causada por interacciones complejas entre factores genéticos y ambientales, como infecciones, alergias y contaminación atmosférica». Dado que los niños pasan la mayor parte del tiempo en interiores, el estudio se centró en los alérgenos presentes en el hogar, que constituyen un factor de riesgo importante que puede ser modificado para reducir el asma.
Detalles del estudio
La investigación incluyó a un grupo de 1.050 niños que participaron en el estudio de cohorte canadiense CHILD. Los investigadores analizaron muestras de polvo de los hogares de los niños, tomadas cuando tenían entre tres y cuatro meses de edad. En cada niño, se midieron las cantidades de tres posibles alérgenos presentes en el polvo:
- Can f1 (una proteína presente en la piel y la saliva de los perros)
- Fel d1 (una proteína presente en la piel y la saliva de los gatos)
- Endotoxina (una molécula presente en la superficie de las bacterias)
Cuando los niños cumplieron cinco años, un médico evaluó su asma y midió su función pulmonar, en función de la cantidad de aire que podían exhalar en un segundo tras una inspiración profunda (volumen espiratorio forzado en un segundo o VEF1). También se tomaron muestras de sangre para evaluar sus factores de riesgo genéticos de asma y alergias.
Resultados del estudio
Los investigadores encontraron que los bebés expuestos a niveles más altos del alérgeno canino Can f1 presentaban un riesgo aproximadamente 48% menor de desarrollar asma a los cinco años, en comparación con otros bebés. Además, estos bebés mostraban una mejor función pulmonar.
¿Y si en lugar de perros hay gatos?
Este efecto protector fue aún mayor en los bebés con un mayor riesgo genético de presentar una función pulmonar deficiente. Sin embargo, los investigadores no encontraron ningún efecto protector en los bebés expuestos al alérgeno del gato Fel d1 o a la endotoxina bacteriana.
Reflexiones finales
Los investigadores apuntan: «En este estudio, examinamos los alérgenos de mascotas de perros y gatos. Descubrimos que, si bien los alérgenos de gatos no mostraron asociación, la exposición a alérgenos de perros se relacionó con una mejor función pulmonar y un menor riesgo de asma. Desconocemos la causa; sin embargo, sabemos que una vez que una persona desarrolla sensibilidad a los alérgenos de perros, los síntomas del asma pueden empeorar. Esto sugiere que la exposición temprana a alérgenos de perros podría prevenir la sensibilización, quizás alterando el microbioma nasal o mediante algún efecto sobre el sistema inmunitario».
Los hallazgos subrayan el potencial papel protector de los alérgenos caninos, aunque se necesita realizar más investigaciones para comprender el vínculo entre la exposición temprana a los alérgenos caninos, la función pulmonar y el asma durante la primera infancia. Este estudio sugiere que los bebés que crecen rodeados de perros podrían tener un menor riesgo de desarrollar asma. Sin embargo, es necesario profundizar en esta relación y cómo la convivencia con mascotas afecta el desarrollo pulmonar de los niños a largo plazo.
