MADRID, 25 Abr. – El sobre con información de la contabilidad B del PP que Luis Bárcenas habría entregado a Mariano Rajoy, así como la defensa del expresidente del Gobierno sobre la «legalidad» de la investigación policial del ‘caso Gürtel’, han centrado la tercera semana del juicio de la ‘Operación Kitchen’. Este periodo estuvo marcado por los testimonios enfrentados de ambos en sus declaraciones como perjudicado y testigo, respectivamente.
Las testificales esperadas sobre el presunto operativo parapolicial orquestado en 2013 por el Ministerio del Interior de Rajoy, con el fin de robar información sensible al extesorero acerca de dirigentes del PP, se realizaron en un contexto donde coincidían las investigaciones sobre la existencia de una caja B en el partido.
En este proceso están acusados el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, el exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional Eugenio Pino, y el comisario jubilado José Manuel Villarejo, entre otros.
Bárcenas, en una declaración que se extendió por más de cinco horas, confirmó la existencia de un audio que contiene una conversación con Rajoy en su despacho en 2013, durante la cual habría hecho entrega de un sobre con información sobre los movimientos de la «contabilidad extracontable» del partido. Según su versión, el expresidente lo habría visto y luego lo habría depositado en un «destructor de papeles».
El extesorero del PP sostuvo que guardó ese archivo en un ‘pendrive’, junto con un audio de una conversación con el dirigente del PP Javier Arenas sobre la contabilidad B del PP, y otro en el que él mismo explica su funcionamiento. Acordó llevar el dispositivo al estudio de restauración de muebles de su mujer, ubicado en el centro de Madrid.
Este mismo estudio, de acuerdo con lo expuesto por Bárcenas, también habría albergado entre «20 y 25» cajas con documentación relacionada con la «financiación de campañas electorales» del PP, que habrían sido transportadas desde su despacho en la sede del partido por quien era entonces su chófer, Sergio Ríos, quien también fue acusado en el juicio por haber sido captado como confidente de la supuesta trama que informaba sobre los movimientos del extesorero.
En marzo de 2015, dos meses después de salir de prisión preventiva, Bárcenas acudió al estudio y descubrió que el ‘pendrive’ y parte de la documentación almacenada en cajas habían desaparecido, según su relato. Tres días más tarde, Rajoy negó rotundamente haber triturado el sobre. El expresidente ‘popular’ afirmó que el relato de Bárcenas es «absolutamente falso» y al referirse a la posibilidad de que el extesorero guardara información comprometida sobre él, expresó que su tranquilidad es «total y absoluta».
«No creo que las tuviera. Las habría dado a conocer, como dio a conocer otros muchos documentos», terció Rajoy.
Nunca hubo «operación política»
Rajoy se refirió además a la «legalidad» de la investigación policial realizada a Luis Bárcenas, descartando que se hubiera orquestado una «operación política» contra el extesorero.
«Aquí, en todo este tema, no ha habido ninguna operación política. Luego conocimos que hubo una operación policial cuyo objetivo fundamental era el que debía de haber sido siempre: recuperar el dinero del señor Bárcenas y averiguar quiénes eran sus testaferros», subrayó.
El expresidente añadió que ni él, ni el ministro del Interior ni el secretario de Estado «están en las operaciones policiales» y manifestó estar «absolutamente convencido de que esa operación policial se adecuó totalmente a la legalidad».
Rajoy dejó una frase para el recuerdo al ser interrogado sobre si sabía que la presunta trama se refería a él como «El Asturiano» o «El Barbas». «Yo me llamo Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe, y luego cada uno me llama como quiere», respondió con sorna.
Cospedal y Villarejo, una relación de «preguntas» pero no «encargos»
Otro de los puntos destacados de la semana fue la testifical de la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien, aunque reconoció haber mantenido entre «ocho y nueve» reuniones con el comisario Villarejo, negó haberle realizado ningún «encargo», limitándose a hacerle «preguntas».
La también exministra de Defensa, que llegó a estar investigada en el caso pero eventualmente se archivó provisionalmente la causa, mantuvo que Villarejo nunca le informó sobre la evolución de las pesquisas del ‘caso Gürtel’. «Ni yo le preguntaba ni él me informaba, y no creo que tuviera la capacidad de hacerlo», manifestó.
De esos encuentros también dio cuenta su entonces jefe de Gabinete, José Luis Ortiz, quien aseguró que generalmente era Villarejo quien solicitaba reunirse con ella, aunque Cospedal también pedía la cita en algunas ocasiones.
La exdirigente ‘popular’ declaró no tener «ni idea» acerca de posibles vigilancias a Bárcenas y su entorno. Sobre Fernández Díaz, indicó que era «un militante muy destacado del PP» y que siempre lo había considerado como «una persona recta e íntegra». También apuntó que había «sufrido mucho» durante el proceso judicial.
«Hoy voy a protestar por todo»
Durante la tercera semana de la vista oral también surgieron tensiones entre la magistrada presidenta del tribunal, Teresa Palacios, y la abogada del PSOE, Gloria de Pascual, quien ejerce la acusación popular.
La sesión del miércoles estuvo marcada por los desencuentros entre ambas a cuento de la procedencia de las preguntas formuladas por la letrada, las cuales fueron cuestionadas continuamente por la magistrada durante el interrogatorio al empresario Ignacio López del Hierro, exmarido de Cospedal.
«Si no paran de interrumpirme, es imposible», llegó a declarar De Pascual. «Yo tengo que controlar el interrogatorio y la procedencia del mismo», replicó Palacios.
El rifirrafe continuó al día siguiente, durante el interrogatorio a Rajoy, en el que la abogada se mostró inconforme ante los ruegos de Palacios para que se ciñera a los hechos objeto del procedimiento.
«Formulo protesta. Hoy voy a protestar por todo», ironizó De Pascual, a lo que Palacios respondió: «Señora letrada, retire esa impertinencia, por favor», orden que fue acatada por la abogada de los socialistas.
