El biogás, obtenido a partir de la descomposición anaerobia de restos orgánicos, puede utilizarse directamente para generar electricidad y calor. Por su parte, el biometano, una versión depurada y de mayor pureza, puede inyectarse en la red de gas natural o emplearse como combustible para vehículos. Esta versatilidad convierte a estas tecnologías en piezas clave de la transición energética hacia un modelo más sostenible y descarbonizado.
Precisamente, la Universidad de Jaén ha manifestado su apoyo al desarrollo de plantas de biogás y biometano, subrayando su relevancia tanto en el ámbito energético como en el de la economía circular. Según expertos de la institución, este tipo de infraestructuras representan una oportunidad estratégica, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y minimizando emisiones contaminantes.
La apuesta desde la comunidad universitaria de Jaén por las plantas de biogás y biometano
El rector de la Universidad de Jaén (UJA), Nicolás Ruiz Reyes, ha defendido que la implantación de plantas de biogás y de biometano supone una “extraordinaria oportunidad de progreso” para la provincia de Jaén, por su impacto en la economía circular y sostenible, así como en la generación de empleo y riqueza.
