El café y el cacao venezolano tendrán que mostrar su origen antes de llegar a Europa. La Unión Europea ha explicado a productores, exportadores y comerciantes de Venezuela las nuevas normas contra la deforestación, que obligan a demostrar de dónde viene la materia prima y si fue producida sin destruir bosque. Ya no basta con afirmar que un producto es sostenible; ahora será necesario demostrarlo.
Este asunto no es menor. Venezuela exportó el año pasado 5.000.000 € en café verde a la Unión Europea, un 70 % más que en 2024, y vendió 37.000.000 € en cacao, un 5 % más, según los datos expuestos por el oficial de Asuntos Comerciales de la UE en Venezuela, José Luis Socas. En prácticas, Bruselas está enviando un mensaje claro al mercado mundial: quien quiera vender allí deberá demostrar el origen real de cada lote.
La fecha que marca Europa
El calendario actualizado de la Comisión Europea establece la entrada en aplicación del reglamento para grandes y medianos operadores el 30 de diciembre de 2026. Para micro y pequeños operadores, la fecha se extiende al 30 de junio de 2027, salvo algunos casos vinculados al sector de la madera.
¿Qué significa esto para una finca, cooperativa o empresa exportadora? Que la cuenta atrás ya ha comenzado. Los contratos, registros de parcelas y separación de lotes no se improvisan cuando el contenedor ya está camino del puerto.
Qué tendrá que demostrar cada lote
El Reglamento 2023/1115 exige tres condiciones básicas. Los productos deben estar libres de deforestación, haber sido producidos conforme a la legislación del país de origen y estar cubiertos por una declaración de diligencia debida. Sin esa combinación, no podrán introducirse ni comercializarse en el mercado europeo.
Adicionalmente, los operadores tendrán que recopilar información concreta. Entre esos datos se incluyen la descripción del producto, la cantidad, el país de producción, la geolocalización de las parcelas, datos de proveedores y clientes, así como pruebas verificables de que el producto está libre de deforestación. Dicho de otro modo, Europa quiere saber de qué finca salió el grano.
El punto que lo cambia todo
La fecha clave es el 31 de diciembre de 2020. Según explicó María Madrid, oficial de Relaciones Internacionales en la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, los importadores deberán declarar dónde se produjo la materia prima y si hubo deforestación después de esa fecha.
Esto transforma significativamente la forma de vender café y cacao. Si un lote mezcla producto de varias parcelas, será necesario identificar cada una de ellas. Si una parte no es rastreable, el riesgo se extiende a todo el lote, y ahí es donde una cadena de suministro limpia puede perder valor por falta de la documentación adecuada.
Venezuela queda bajo riesgo estándar
La lista oficial de clasificación de países de la Comisión sitúa a Venezuela en la categoría de «riesgo estándar». Esto no significa que el café o el cacao venezolano estén prohibidos, ni que todo el producto sea sospechoso. Simplemente, significa que los operadores no tendrán el trato simplificado de un país de bajo riesgo.
Para esta categoría, el reglamento obliga a los Estados miembros a controlar al menos el 3 % de los operadores que comercialicen o exporten productos provenientes de países de riesgo estándar. Es una cifra concreta, pero detrás hay algo más importante: cada declaración puede ser revisada.
Por qué café y cacao
El café y el cacao están dentro de la lista de materias primas vigiladas por la UE, junto con el ganado bovino, la soja, la madera, la palma aceitera y el caucho. El reglamento incluye también productos derivados, como chocolate y preparaciones alimenticias con cacao.
La Comisión justifica esta norma señalando que la expansión agrícola es uno de los grandes motores de la deforestación. Su objetivo es reducir la huella europea y recortar al menos 32.000.000 de toneladas anuales de emisiones de carbono ligadas al consumo y producción de estas materias primas. No es solo una etiqueta verde más; es una regla de acceso al mercado.
La oportunidad y el riesgo
«Es una oportunidad para ustedes si quieren exportar productos como el café y cacao a la Unión Europea; es un mercado atractivo», señaló María Madrid durante el seminario dirigido al sector venezolano. También dejó una idea de fondo muy clara: «Lo importante de este reglamento es la trazabilidad».
La oportunidad existe porque Europa sigue siendo un comprador fuerte. Sin embargo, el riesgo también se presenta. Un productor que pueda demostrar origen, legalidad y ausencia de deforestación tendrá ventaja frente a otro que solo pueda ofrecer una promesa atractiva. En el mercado europeo, el papel y los datos comienzan a tener casi el mismo peso que el grano.
Qué deben mirar ahora
Los productores y exportadores deberán ordenar la información de sus fincas. Coordenadas, fechas de producción, facturas, permisos, derechos de uso del suelo y documentos laborales pueden convertirse en piezas clave. También se deberá prestar atención al consentimiento libre, previo e informado en zonas donde existan comunidades indígenas, ya que el reglamento incorpora ese principio dentro de la legislación pertinente del país de producción.
En resumen, la sostenibilidad deja de ser solo una palabra comercial. Para el café y el cacao venezolano, será una prueba documental. Y eso es significativo. El comunicado oficial sobre el seminario «Ruta del Café y el Cacao Venezolano al Mercado Europeo» ha sido publicado por el Servicio Europeo de Acción Exterior.
