MADRID 9 Ago. (EUROPA PRESS) – La selección española femenina de fútbol volvió a pelear por conquistar un gran trofeo, el de la Eurocopa de Suiza, que se le escapó finalmente en la tanda de penaltis ante Inglaterra. No obstante, el equipo ha confirmado, a pesar de la decepción y el teórico favoritismo que arrastraba, que sigue instalado entre las candidatas a las principales citas, un salto que pudo empezar a fraguarse en el año 2018.
El fútbol femenino nacional ha proporcionado varias alegrías en los últimos años, tanto a nivel de selecciones como de clubes, gracias a la pujanza del FC Barcelona y de categorías inferiores. Las internacionales hacen notar que la estructura en la selección absoluta es cada vez más profesional, lo que sugiere que este crecimiento está destinado a mantenerse.
Jugadoras clave en la selección
Una de las claves podría estar en la mezcla de experiencia y juventud en la actual campeona del mundo. Las jugadoras centenarias como Alexia Putellas e Irene Paredes comparten equipo con futbolistas en plena madurez futbolística como Aitana Bonmatí, Patri Guijarro, Mariona Caldentey, Ona Batlle y Laia Aleixandri. También hay talentos emergentes como Claudia Pina, Olga Carmona y Athenea del Castillo, así como futbolistas muy jóvenes como Salma Paralluelo (21 años), Vicky López (19, recién cumplidos) y Maite Zubieta (21).
Además, aparte de las veteranas, la gran mayoría de estas jugadoras fueron protagonistas en 2018, un año histórico para España en categorías inferiores, ya que se coronó campeona del mundo Sub-17, subcampeona del mundo Sub-20 y campeona de Europa Sub-19 y Sub-17. La selección absoluta, sin competición oficial ese año, acompañó este crecimiento con la clasificación para su segundo Mundial en Francia 2019, logrando un pleno de victorias.
Éxitos en 2018 y su legado
La selección Sub-17 fue, seguramente, la más exitosa en ese 2018, ganando el Europeo en mayo (2-0) a Alemania y el Mundial en noviembre. Este éxito estuvo marcado por una generación de talentos como Claudia Pina y Eva Navarro, la solidez en portería de Cata Coll y una Salma Paralluelo que mostró sus cualidades desde muy joven.
Pina, que estuvo lesionada para la cita continental, se desquitó en noviembre al ser la mejor de la Copa del Mundo, donde se llevó el Balón de Oro y la Bota de Plata, anotando dos goles en la final ante México. Las defensas María Méndez y Jana Fernández, que se estrenaron en la Eurocopa con la selección absoluta, también lograron los dos títulos.
De esas jugadoras, Paralluelo, Coll y Navarro formarían parte de la selección histórica campeona del mundo en 2023. La guardameta balear tuvo un notable 2018, formando parte también de la Sub-20 que llegó a la final, cayendo ante Japón por 3-1. De esta selección, salieron futbolistas clave para el desarrollo del fútbol femenino en España.
El impacto del FC Barcelona
En el equipo Sub-20 también hubo nombres destacados como Aitana Bonmatí, Patri Guijarro, Ona Batlle, Laia Aleixandri, Lucía García, Misa Rodríguez y Damaris Egurrola. La actual doble Balón de Oro, Batlle y Misa, fueron campeonas del mundo cinco años después en Sidney, a pesar de que varias compañeras, incluida Pina, se retiraron del equipo nacional hasta que se produjesen cambios estructurales.
El último gran éxito de la base en 2018 fue el de la Sub-19 en el Europeo de Suiza, donde se impuso a Alemania (1-0) en la final. De esta selección, también formaron parte Olga Carmona, Athenea del Castillo, Oihane Hernández y Laia Codina, todas ellas futuras campeonas del mundo en 2023.
En total, de esos nombres protagonistas en 2018, en la última Eurocopa estuvieron Coll, Batlle, Aleixandri, Carmona, Fernández, Méndez, Guijarro, Bonmatí, Pina, Del Castillo, Paralluelo y García. Se unieron a ellas futbolistas como la joven Vicky López, campeona del mundo Sub-17, y Maite Zubieta, así como la guardameta Adriana Nanclares, campeonas del mundo Sub-20, en un año exitoso como el 2022, con título continental de la Sub-19 y subcampeonato europeo de la Sub-17.
Finalmente, el 2018 también marcó un cambio significativo a nivel de clubes, gracias al FC Barcelona, que comenzó a mostrar su crecimiento, del cual se benefició la selección. En la Champions, el equipo blaugrana estuvo muy cerca de eliminar al poderoso Olympique de Lyon francés, que derrotó de manera ajustada a un equipo donde Patri Guijarro brillaba y Aitana Bonmatí apenas comenzaba a despuntar. Un año después, el Barça haría historia al llegar a la primera final de la máxima competición continental, aunque cedió ante el conjunto francés.
