En Madrid, el 3 de junio de 2023, se han presentado datos alarmantes sobre el estado de los trasplantes en España. Aunque el número de trasplantes ha aumentado, la lista de espera se expande debido a la creciente demanda de esta terapia, lo que provoca que más pacientes necesiten un trasplante. Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), ha destacado que “cada día, más de 5.000 personas esperan el trasplante de un órgano” y a pesar del incremento en los trasplantes, las listas de espera continúan en aumento.
Un estudio reciente realizado por la ONT y la Fundación Mutua Madrileña, en colaboración con la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), revela que un 57,4% de los españoles ignora que el número de donaciones es insuficiente para satisfacer las necesidades de trasplante. Este análisis, realizado en 2026, entrevistó a 1.203 españoles adultos y actualiza una encuesta similar hecha en 2006.
A pesar de que casi el 70% de los encuestados se muestra dispuesto a registrar oficialmente su voluntad de donar, solo un 7,2% ha tomado dicho paso, en gran parte debido a la falta de información sobre el proceso. Aunque España ha sido líder mundial en donaciones por millón de habitantes durante 34 años consecutivos, el aumento en el número de trasplantes no es suficiente para cubrir la creciente necesidad.
Falta de Comunicación
El estudio también identifica una «falta de comunicación» como un factor limitante en el número de donaciones efectivas. Según los datos recopilados, cuando se conoce la voluntad favorable de la persona fallecida, el 90,1% de las familias autoriza la donación de órganos. Sin embargo, si se desconoce esta voluntad, el porcentaje se reduce al 54,9%, y si la persona ha expresado su deseo de no donar, solo el 14,5% autorizaría la donación. Esto manifiesta claramente que transmitir la voluntad de donar a la familia aumenta casi el doble la disposición a hacerlo.
Los investigadores enfatizan la importancia de dialogar sobre el tema en el entorno familiar, ya que esto disipa dudas y facilita el consentimiento familiar, respetando así los deseos del fallecido. A pesar de su relevancia, solo el 48% de los encuestados afirma que su familia conoce su voluntad respecto a la donación. Con esto, el estudio promueve la comunicación familiar como una forma más efectiva que el registro administrativo para asegurar que la voluntad del donante sea respetada.
Frente a esta necesidad de mayor comunicación, la Fundación Mutua Madrileña y la ONT han lanzado el hashtag #DiloEnCasa, con el objetivo de fomentar conversaciones familiares sobre el deseo de ser donante.
Intención y Acción
El informe revela una “importante brecha” entre la intención y la acción. Aunque casi el 70% de los españoles estaría dispuesto a registrar su voluntad de donar, solo el 7,2% lo ha hecho realmente mediante el Registro de Últimas Voluntades y el 12,6% a través de una tarjeta simbólica de donante. Esta discrepancia pone de manifiesto que, a pesar de una actitud favorable hacia la donación, muchas personas evitan formalizar su decisión por desconocimiento o por barreras burocráticas.
Compromiso con la Donación
Actualmente, ocho de cada diez españoles están dispuestos a donar, lo que representa un aumento de 13 puntos porcentuales desde 2006 (del 67,4% al 80,1%). El rechazo a la donación también ha disminuido significativamente, bajando del 14,5% al 4,1%, convirtiéndose en una reacción minoritaria. Las motivaciones para ser donante han cambiado, basándose más en razones altruistas, destacando el deseo de salvar vidas (81% de influencia), mejorar la calidad de vida de otros (74,8%) o simplemente el deseo de ser solidario (68,0%).
El profesor investigador Jorge S. López, coordinador del estudio, subraya que cuando las condiciones son propicias, la población está dispuesta a actuar de manera solidaria. Sin embargo, un 15,8% de las personas aún se muestra indeciso, mientras que entre estos, un tercio (32,9%) donaría bajo condiciones específicas, como si la donación fuera para cercanos, se especifiquen claramente los usos de los órganos, o si la persona ha tenido una experiencia cercana al trasplante.
Este estudio también confirma que la donación es un «valor compartido por todas las generaciones», ya que en comparación con 2006, no existen diferencias significativas entre grupos de edad; hoy, todos superan el 76% de predisposición a donar, incluidos los mayores de 65 años, quienes eran más reacios hace dos décadas.
Elena Arceaga, presidenta de la Federación Española del Hígado (FEH), ha destacado que “vivir no solo significa sobrevivir a una enfermedad, sino poder seguir contribuyendo a la sociedad y a nuestras familias”. Carmen Gijón, coordinadora de trasplantes del Hospital Universitario de Toledo, ha enfatizado la importancia de apoyar a las familias en momentos difíciles, destacando que el acompañamiento de los profesionales genera un gran agradecimiento. Por su parte, Óscar González, hermano de un donante de órganos, ha compartido que la forma en que el equipo médico y de coordinación trató a su familia durante esa tragedia les reconfortó enormemente.
