Friedrich Merz ha declarado en la Conferencia de Seguridad de Múnich que el orden mundial tal y como ha existido durante décadas «ya no existe». Advirtió a Estados Unidos de que no será lo bastante poderoso como para «ir por libre» en la nueva era de las grandes potencias. El canciller alemán ha sugerido que países como Alemania tendrán que replantearse por completo su enfoque en seguridad y defensa, asegurando que «han elegido un título sombrío para esta conferencia, ‘Bajo destrucción’, que alude a que el orden internacional basado en derechos y normas se está destruyendo actualmente».
Merz declaró que el «momento unipolar» que existió tras el fin de la Segunda Guerra Mundial con el ascenso de Estados Unidos como superpotencia mundial ha pasado. Este nuevo contexto pone en mayor peligro incluso a las naciones más fuertes. «La vuelta a la política de poder no solo tiene su origen en la rivalidad entre grandes potencias», dijo. «Es la expresión de un deseo en muchos Estados democráticos de un liderazgo fuerte en un mundo globalizado en el que los Estados democráticos en particular se están acercando mucho a los límites de su capacidad de actuación».
Este nuevo contexto, argumenta, marca el fin del «orden basado en reglas» que las potencias democráticas han utilizado para prevenir o mediar en los conflictos. «La política de las grandes potencias, al parecer, ofrece respuestas sólidas y fáciles, al menos para los grandes actores, y al menos a primera vista».
«Bajo esta ilusión, la política de las grandes potencias se aleja de un mundo en el que la creciente conectividad se traduce en el imperio de la ley y en relaciones pacíficas entre los Estados. La política de las grandes potencias tiene sus propias reglas. Es rápida, dura y a menudo impredecible».
Una «verdad incómoda»
Merz también abordó lo que denominó una «verdad incómoda»: la relación transatlántica entre Estados Unidos y Europa, que ha sustentado la seguridad occidental durante décadas, está ahora en entredicho. Hizo referencia a un incendiario discurso pronunciado por el vicepresidente de EEUU, JD Vance, en la Conferencia de Seguridad de Múnich el año pasado, donde acusó a las democracias europeas de condenarse a la destrucción con leyes censoras y la inmigración masiva de otras culturas. «El vicepresidente JD Vance lo dijo muy abiertamente aquí en la Conferencia de Seguridad de Múnich hace un año, y tenía razón».
Sin embargo, Merz aclaró que no suscribe el diagnóstico de Vance. En su lugar, hablaba de los valores europeos, incluyendo aquellos en desacuerdo directo con las decisiones y creencias de la Administración Trump, como su retirada de las organizaciones multilaterales y el abandono de las políticas climáticas. «Las guerras culturales de MAGA en Estados Unidos no son las nuestras», enfatizó.
«La libertad de expresión aquí termina cuando las palabras pronunciadas se dirigen contra la dignidad humana y nuestra ley básica. No creemos en los aranceles y el proteccionismo, sino en el libre comercio. Nos adherimos a los acuerdos sobre el clima y a la Organización Mundial de la Salud porque estamos convencidos de que los retos globales solo pueden resolverse juntos».
«Rusia aún no está dispuesta a hablar en serio»
Uno de los temas principales del discurso de Merz fue la importancia del apoyo de los aliados occidentales a Ucrania frente a la invasión de Rusia, de la que pronto se cumplirá el cuarto aniversario. El canciller mencionó que desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, Europa ha tenido que redoblar su apoyo a Kiev y reforzar su enfoque para penalizar al Kremlin. «Durante un año, Alemania y Europa han asumido el papel de liderazgo más importante», dijo.
«Hemos impuesto a Moscú pérdidas y costes inauditos. Y si Moscú finalmente acepta hacer las paces, será también por esa razón, porque se trata de una expresión de la autoafirmación europea». Merz insistió en que aún no se puede confiar en que Rusia negocie de buena fe el fin de su agresión y recordó la visita del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, a Moscú en 2024, aunque sin nombrarlo.
«Hubo alguien de la Unión Europea, un primer ministro, que viajó a Moscú por su cuenta. No tenía mandato; fue allí y no consiguió nada. En la semana posterior, asistimos a los mayores ataques contra infraestructuras civiles, viviendas particulares y hospitales que habíamos visto hasta entonces».
«Como pueden ver con la parte estadounidense», continuó Merz, «Rusia aún no está dispuesta a hablar en serio. Esta guerra solo terminará cuando Rusia esté agotada al menos económicamente. Rusia tiene que abandonar esta terrible guerra contra Ucrania, y nosotros tenemos que hacer todo lo necesario para llevarles al punto en el que no vean más ventajas para continuar esta terrible guerra».
Merz advirtió a Europa que la libertad ya no puede darse por sentada. «El PIB de Rusia es actualmente de unos 2 billones de euros. El de la Unión Europea es casi 10 veces mayor, pero aun así, Europa no es hoy 10 veces más fuerte que Rusia».
«Nuestro potencial militar, político, económico y tecnológico es enorme, pero hace mucho tiempo que no lo aprovechamos en la medida necesaria. Así que lo más importante es accionar el interruptor en nuestras mentes ahora. Tenemos que comprender que, en la era de las grandes potencias, nuestra libertad ya no es un hecho. Está en juego. Tendremos que mostrar firmeza y determinación para hacer valer esta libertad», concluyó.
