Según los últimos datos de la asociación de fabricantes de vehículos Anfac, al cierre del tercer trimestre de 2021, la infraestructura de recarga pública española alcanzaba los 52.107 puntos, de los cuales 14.643 aún no estaban operativos, lo que representa más de una cuarta parte del total disponible.
Para agilizar la implantación de estos puntos de recarga, las empresas dueñas de gasolineras solicitan a las administraciones que habiliten ventanillas únicas para solicitar permisos, homogeneizando los procesos en las diversas comunidades autónomas. Además, piden que se prioricen los puntos de recarga de alta potencia con incentivos específicos y los ubicados en zonas rurales.
David García Mancera, responsable de desarrollo de negocio de movilidad sostenible de Moeve, explica que la estrategia de la empresa se centra en desplegar puntos de recarga ultrarrápida para vehículos eléctricos, que permitirían recuperar la autonomía suficiente para retomar un trayecto en 10 a 20 minutos, lo que equivale a «una parada normal para tomar café». Actualmente, Moeve cuenta con un centenar de estaciones propias operativas y unas 150 ya construidas, todas de elevada potencia, aunque esperan la conexión de la distribuidora.
Moeve dispone actualmente de un centenar de estaciones propias operativas y unas 150 ya construidas, todas de elevada potencia, y esperando la conexión de la distribuidora.
Los puntos de recarga más lentos resultan interesantes para otros ámbitos como supermercados o centros comerciales, donde la estancia de los clientes es más larga, o en garajes particulares, donde se deja el vehículo cargando durante la noche. En cuanto al coste, la recarga ultrarrápida (que toma entre 10 a 20 minutos) tendría un precio que oscila entre 7 y 8 euros por cada 100 kilómetros, un precio «de mercado» que no es bajo. Sin embargo, no todos los usuarios optan por recargas de alta potencia.
Respecto a la rentabilidad, el tiempo estimado para que uno de estos puntos de recarga sea rentable se calcula en torno a 20 años, por lo que las empresas piden a las administraciones públicas que las concesiones sean superiores a esas dos décadas.
Un punto de recarga para cada 9 eléctricos
La situación actual del sector en España indica que hay unos 50.000 puntos de recarga públicos, de los cuales aproximadamente 6.000 son ultrarrápidos, para un parque de cerca de 300.000 vehículos eléctricos, lo que representa menos del 2 % del total. Esto se traduce en un ratio de un punto de recarga por cada 9 coches eléctricos, en contraste con países como Noruega, donde hay uno por cada 20.
“España necesita que haya más vehículos eléctricos circulando para rentabilizar antes esos puntos de recarga”, añade.
En relación con las nuevas ayudas públicas estatales, como el recientemente anunciado Plan Moves Corredores, se espera que permita elevar el porcentaje de ayudas del 20 % actual al 40 % para grandes empresas, aunque también se necesita asistencia directa al comprador de vehículos eléctricos.
Desde Renault España enfatizan que la generalización de puntos de recarga en todo el territorio es fundamental para eliminar «ciertos prejuicios» que todavía existen sobre el vehículo eléctrico. Piden, además, que se señalice adecuadamente la ubicación de los puntos de recarga en las carreteras, para transmitir «visibilidad y seguridad», no solo a quienes ya poseen un coche eléctrico, sino también a quienes aún no se han decidido por él.
En conclusión, una recarga ultrarrápida para recorrer 100 km cuesta alrededor de 7 a 8 euros. La rentabilidad de un punto de recarga no es inmediata y conlleva una amortización que se estima en unos 20 años. Por ello, se solicita que las concesiones públicas sean superiores a ese plazo. Actualmente, el ratio en España se sitúa en un punto de recarga cada 9 coches eléctricos, una cifra elevada si se compara con Noruega, que tiene un punto por cada 20. Es evidente que, para rentabilizar la infraestructura existente, se requiere un incremento significativo en la circulación de vehículos eléctricos.
