El Movimiento Ibérico Antinuclear está formado por personas de muy diferentes perfiles, desde quienes históricamente han participado en el movimiento antinuclear hasta ecologistas y cooperativas de consumo de electricidad en el estado español y en Portugal. Actualmente, se enfrentan a la ‘fraudulenta’ posibilidad de la prórroga de la central nuclear de Almaraz y sus residuos radiactivos, y el movimiento antinuclear se compromete a defender su posición hasta el final.
En su momento, el Movimiento Ibérico Antinuclear debatió sobre la posibilidad de plantear un calendario de cierre de las centrales nucleares en la Península Ibérica. Posteriormente, las centrales de España accedieron a hacerlo de manera ‘voluntaria’ en 2019, aunque Almaraz parece hacer ‘oídos sordos’ a sus propios compromisos. Asimismo, el Movimiento también ha abordado otros problemas relacionados con la industria nuclear, como la minería de uranio y la gestión de residuos radiactivos.
La industria nuclear pone todos sus esfuerzos en prolongar la vida de las centrales nucleares en funcionamiento, ignorando que cada día que pasa incrementa el riesgo de accidentes debido al envejecimiento de estas instalaciones y genera más residuos. La ampliación ‘flagrante’ que supondría la extensión del funcionamiento de Almaraz es considerada inaceptable para todo el movimiento antinuclear.
Resumen en tres puntos:
- El colectivo expresa su rechazo a la prórroga de la central nuclear de Almaraz, advirtiendo que este es el primer paso para hacer saltar el plan de cierre y chantajear a la ciudadanía para que pague por su negocio y sus residuos radiactivos.
- La ampliación de la explotación de la central significaría un obstáculo para la industria renovable de Extremadura, ahogando el nacimiento de un tejido socioeconómico local independiente del gigante industrial nuclear.
- María Guardiola, presidenta de la Junta de Extremadura, promueve este acuerdo con una rebaja de 40 millones de euros al año a las empresas nucleares en la tasa por el impacto de su actividad.
Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT)
En la junta ordinaria de administradores de las Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT), las empresas eléctricas han conseguido compatibilizar sus intereses para solicitar al gobierno que los reactores de Almaraz operen tres años más (en el caso de Almaraz I) y dos años más (en el caso de Almaraz II) de lo que estas empresas habían acordado voluntariamente en 2019.
Este acuerdo se ha plasmado en los planes del gobierno y en el Real Decreto que prorroga durante más de 40 años la vida de Almaraz.
