
MADRID, 27 Abr. (EDIZIONES) – Los lavados nasales se han popularizado como una solución casi universal frente a la congestión, los resfriados y las alergias. Sin embargo, los expertos advierten que no siempre son necesarios y no deben utilizarse de forma indiscriminada. Aunque son una herramienta eficaz en casos de infecciones respiratorias, rinitis o acumulación de secreciones, su uso excesivo, especialmente en personas sanas, puede no aportar beneficios e incluso provocar irritación si no se realiza correctamente.
La evidencia clínica subraya que no solo importa qué solución se utiliza, sino también la técnica, la presión y la indicación. Elegir mal el dispositivo, aplicar demasiada fuerza o abusar de soluciones hipertónicas son algunos de los errores más frecuentes que pueden comprometer la eficacia del lavado nasal y afectar a la salud respiratoria de la persona.
Estas son las principales conclusiones de una charla en Salud Infosalus con la fisioterapeuta respiratoria Teresa García-Barredo Restegui, vocal del Comité Ejecutivo del Área de Fisioterapia Respiratoria de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
Uso Terapéutico de los Lavados Nasales
García-Barredo precisa que los lavados nasales representan una herramienta terapéutica útil en aquellas situaciones en las que existe congestión nasal persistente, abundancia de secreciones o dificultad para una correcta respiración nasal. “Están especialmente indicados en personas con infecciones respiratorias altas de repetición, como resfriados frecuentes, rinofaringitis o sinusitis, en casos de rinitis alérgica o no alérgica, y como parte del abordaje en la otitis media serosa”, añade.
Además, considera que resultan interesantes en niños que presentan respiración oral habitual, tras ciertas cirugías otorrinolaringológicas, así como en personas con asma u otras patologías respiratorias, donde una buena función nasal contribuye a mejorar la calidad de la respiración.
“En personas sanas y sin un problema respiratorio diagnosticado, pueden utilizarse de manera puntual como medida de higiene nasal tras la exposición a polvo, contaminación o alérgenos, pero no es necesario realizar lavados intensivos de forma crónica si no existe una indicación clínica concreta”, advierte.
Qué Solución Emplear para el Lavado Nasal
Al preguntarle sobre el tipo de solución más adecuada para realizar un lavado nasal, si suero fisiológico, agua de mar isotónica o hipertónica, García-Barredo destaca que todo depende del objetivo y la situación clínica de la persona: “Usar suero fisiológico o una solución isotónica (0,9 %) es la opción más segura y versátil. Es adecuada para uso diario, para bebés, niños y adultos, porque ayuda a hidratar la mucosa y facilita la eliminación de secreciones sin irritar”.
Indica que el agua de mar es similar al suero fisiológico pero suele tener algunos minerales añadidos. “Ésta puede ser una buena alternativa si es bien tolerada”, afirma. También recuerda que existen soluciones hipertónicas que tienen mayor concentración de sal y pueden ayudar a reducir la congestión o el exceso de mucosidad. “Pero estas últimas no deben usarse de forma continua, especialmente en niños pequeños, porque pueden resecar e irritar la mucosa”, asevera.
El Mejor Dispositivo para el Lavado Nasal
En cuanto al mejor dispositivo para realizar el lavado nasal, García-Barredo explica que realmente «no existe un único dispositivo ideal»; debe adaptarse a la edad, a la situación y también a la tolerancia del mismo. “En bebés y niños pequeños, los usos más indicados suelen ser dispositivos de baja presión y de control manual como las jeringas o los nebulizadores nasales. Estos permiten regular cantidad y presión, que es clave en estas edades”, afirma.
Para niños mayores y adultos, el uso está más dirigido a sistemas de irrigación nasal, o a duchas nasales que permiten un mayor volumen y un arrastre eficaz. “Puede incluso ser necesario utilizar algún dispositivo tipo nebulizador nasal”, indica la experta.
Asegura que es importante contar con alguien experto que pueda asesorar en estos casos y enseñar una técnica que sea eficaz y segura, evaluando las posibles contradicciones. “Lo importante no es el precio ni la marca, sino poder controlar la presión, el volumen y la comodidad del paciente”, insiste.
La Forma Correcta de Hacer un Lavado Nasal
García-Barredo describe la mejor manera de realizar un lavado nasal en los siguientes pasos:
- Escoger la posición adecuada: la menos riesgosa es con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante.
- Aplicar el suero por la fosa superior.
- Dejar que el líquido salga por la otra fosa.
- Utilizar una presión suave y continua.
- Repetir por el lado contrario.
- Después, sonarse suavemente (si la edad lo permite).
Sin embargo, llama la atención sobre algunos errores comunes en los lavados nasales, como usar el dispositivo no adecuado según la edad, hacerlo en una mala posición, utilizar muy poco o demasiado suero durante el lavado, aplicar presión excesiva, especialmente en niños, aspirar los mocos tras el lavado o sin una limpieza previa, no limpiar el dispositivo correctamente, y adaptarse a una técnica con la que los padres no están cómodos, lo cual puede generar malestar y nerviosismo.
