Casi cuatro días más de exposición cada año
Una investigación de la Universidad de Córdoba ha comprobado cómo la temporada del polén de las gramíneas, una familia de plantas formada por miles de especies y cuyo polén es la causa más frecuente de alergia respiratoria, se ha ido haciendo cada vez más larga en los últimos 23 años.
En concreto, según la Universidad de Córdoba, este periodo es de casi cuatro días más cada año, ya que la floración comienza más temprano y termina más tarde.
Así lo ha comprobado el equipo después de analizar las concentraciones diarias de polén durante 23 años y de relacionarlas con variables meteorológicas como la temperatura, la lluvia y, principalmente, el régimen de viento.
El viento, factor clave en la concentración y dispersión
«Si bien la temperatura y las lluvias previas estiran la temporada de polén», el equipo de investigación ha comprobado que el viento es «un factor clave para entender las diferencias día a día de la cantidad de este tipo de polén en el aire y su origen.»
La investigadora Herminia García Mozo ha afirmado que «el análisis del viento es una ayuda importante a la hora de explicar el comportamiento de las características de la estación polínica«, ya que este estudio combina el uso de modelos meteorológicos y observaciones.
Gracias al cálculo de retrotrayectorias de masas de aire, una herramienta meteorológica que estima el recorrido previo en la atmósfera de una masa de aire hasta llegar a una zona determinada, y a los datos de velocidad del viento, el equipo ha caracterizado la dinámica del viento de manera «más exhaustiva».
Dos fases diferenciadas en la estación polínica
Se ha comprobado cómo influye de manera diferente en las dos fases principales de la estación polínica: una fase previa y otra posterior al momento de máxima concentración de este tipo de polén en la atmósfera.
Durante la fase previa, los vientos, en promedio, suelen ser suaves y las masas de aire presentan un escaso recorrido, lo que favorece que el polén se acumule cerca de su origen.
En la fase posterior, sin embargo, el viento adquiere, en promedio, una velocidad más elevada y las masas de aire presentan un mayor recorrido. Esto, combinado con los datos de concentración, sugiere una contribución de zonas más lejanas. Es decir, el viento ayuda a concentrar el polén al principio y favorece un mayor transporte y dispersión al final del periodo polínico.
Temporada de polen de gramíneas: cómo mejorar la predicción de alergias respiratorias
Por ello, «entender que la dinámica del polén cambia según la fase de la temporada permite sentar las bases para prevenir y gestionar las épocas de alergia con mejor precisión».
Al determinar los patrones y su variabilidad, es posible anticipar si una estación será más intensa o si se prolongará más de lo habitual. De esta forma, se pueden mejorar los sistemas de alerta para personas con alergia respiratoria y tomar medidas preventivas con mayor antelación.
Utilizando cálculos de retrotrayectoria de la masa de aire y datos de la velocidad del viento, los investigadores cartografiaron la dinámica del viento. Así conocieron con mayor precisión y evaluaron sus efectos en la distribución del polén.
Los vientos concentran el polén cerca de su fuente al principio de la temporada y lo transportan a mayores distancias posteriormente. Esto permite implementar mejores estrategias de prevención y control de alergias.
