La Diputación de Bizkaia tiene como objetivo reutilizar, durante 2027, hasta 250.000 toneladas de materiales reciclados en la construcción de carreteras e infraestructuras viarias del Territorio, después de que el pasado año esa cifra llegara a 91.000. Esta apuesta para las carreteras responde tanto a objetivos ambientales como a la necesidad de modernizar las infraestructuras con criterios de eficiencia y sostenibilidad.
Entre los materiales reciclados usados para estas carreteras se encontrarían neumáticos, hormigón con escorias siderúrgicas, material de construcción o asfalto.
El diputado de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Carlos Alzaga, ha detallado este jueves algunas de las medidas orientadas a la sostenibilidad y al respeto por el medio ambiente adoptadas por su departamento.
Bioingeniería del paisaje: la solución verde para estabilizar taludes
Entre ellas ha destacado la aplicación de la técnica denominada Bioingeniería del Paisaje en estas carreteras, que permite estabilizar taludes combinando material vegetal, tanto vivo como muerto, con elementos como piedra o acero. Esta técnica ya se habría aplicado en proyectos como el bidegorri entre Basauri y Bolueta, los tramos Erletxe-Larrabetzu y Erletxe-Boroa, así como en rotondas como las de Maruri, Traslaviña o la variante de Markina-Xemein.
La Diputación ha elaborado además el primer Manual de Bioingeniería del Paisaje editado por una administración pública de carreteras en el Estado.
Ahorro energético en túneles y carreteras: los nuevos avances
Alzaga ha destacado también que las carreteras forales están viendo sustituidas la iluminación convencional por tecnología LED, con una inversión de 10,5 millones de euros que ha permitido renovar el 90 % de los puntos de luz. El objetivo es alcanzar el 100 % en 2030, lo que supondrá un ahorro energético de entre el 50 % y el 60 %.
Además, ya se ha procedido a la sustitución luminaria del 20 % de los túneles forales de estas carreteras, con una inversión de más de 2 millones de euros y un ahorro de más del 60 % de la energía previamente consumida. Por otro lado, la Diputación está llevando a cabo la instalación de sensores de movimiento en las carreteras.
El objetivo es alcanzar el 100 % en 2030, lo que supondrá un ahorro energético de entre el 50 % y el 60 %.
Este cambio de modelo también genera beneficios económicos y sociales. El uso de materiales reciclados fomenta la creación de empleo en sectores vinculados al reciclaje y la gestión de residuos, al tiempo que optimiza el gasto público. A largo plazo, las carreteras construidas con criterios sostenibles contribuyen a una gestión más eficiente del territorio y a la reducción de la huella ecológica de las infraestructuras.
Con esta estrategia, Bizkaia acelera su transición hacia un modelo de movilidad más responsable y alineado con los objetivos climáticos europeos. Triplicar el uso de materiales reciclados en sus carreteras no es solo un logro técnico, sino una muestra clara de que las políticas públicas pueden liderar el cambio hacia una infraestructura más verde, innovadora y comprometida con el futuro.
