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MADRID, 26 Jun. – El grupo surcoreano BTS trae este 26 de junio al Estado Riyadh Air Metropolitano ‘Arirang’, su ‘tour’ mundial tras el parón del grupo por el servicio militar, con el que según ‘Billboard’ sus integrantes y el sello discográfico del que forman parte, BigHit/Hybe, podrían llegar a ganar más de 1.000.000.000 dólares (unos 858.000.000 euros) durante esta gira. Varios expertos han reflexionado sobre el éxito global de esta banda y lo que significa para Corea del Sur.
BTS es el acrónimo de ‘Bangtan Sonyeondan’, que significa ‘Beyond the Scene’ o ‘Más allá de la escena’. La banda cuenta con siete integrantes: Jin, SUGA, j-hope, Jimin, V, Jung Kook y su líder, RM. Desde su debut en junio de 2013, han lanzado más de 30 álbumes, incluyendo álbumes de estudio, sencillos y recopilaciones.
Actualmente, BTS cuenta con más de 37.000.000 oyentes mensuales en Spotify y ocupa el docevo lugar en la lista de artistas más escuchados de la historia de la plataforma. La banda rompe récords de forma habitual, principalmente gracias al entusiasmo de sus seguidores, las ARMY, y ha acumulado numerosas victorias en premios internacionales.
Además de su éxito musical, los integrantes de BTS han utilizado su fama para apoyar ciertas causas. Por ejemplo, se asociaron con UNICEF para su campaña ‘Love Myself’ contra el abuso de niños y adolescentes y abordan de manera recurrente el tema de la salud mental en sus canciones y en sus intervenciones públicas.
Aunque representan a Corea del Sur, trascienden fronteras
El periodista Hark-Joon Lee, coautor de ‘K-Pop idols: cómo se fabrica un género global’ (Editorial Malpaso), considera que BTS puede ser visto como «embajadores culturales» de Corea del Sur y del K-Pop. Sin embargo, ni los miembros «buscaron este papel» en un principio ni el gobierno coreano «los creó con ese propósito». «Aunque BTS representa a Corea del Sur, es también un grupo global que trasciende las fronteras nacionales», añadió.
A su juicio, es indudable que el grupo «se benefició del sólido programa de formación, la puesta en escena, la producción visual, el contenido digital y la comunicación con los seguidores que la industria del K-Pop ha desarrollado a lo largo de muchos años». Sin embargo, la banda «aportó algo propio», participando activamente en la creación de su música y manteniendo una comunicación «directa y constante» con sus fans.
«El sistema del K-pop contribuyó a crear a BTS, pero BTS también ayudó a transformar dicho sistema». Según Lee, incluso sin BTS, habría surgido una estrella mundial del K-Pop, aunque el proceso podría haber llevado mucho más tiempo.
El periodista observa que es «probable» que los miembros hayan experimentado «parte del control y la presión habituales en la industria». No obstante, señala que actualmente resulta «muy difícil» que enfrenten el mismo trato. «Ahora poseen un poder de negociación y una autoridad creativa mucho mayores», destacó.
A pesar de ello, advierte que esta «mayor libertad» no implica una menor presión. Con su elevada fama, «un error menor» por parte de los miembros puede convertirse en una «controversia internacional». Establece un paralelismo con las estrellas de Hollywood y los deportistas de élite, mencionando que «la forma puede variar, pero todo forma parte del sistema global de estrellas».
Hark-Joon Lee opina que el K-Pop no es un género musical «fijo», sino un «fenómeno cultural único» que combina formación, actuaciones, moda, vídeos musicales, narración de historias, contenido digital y participación activa de los seguidores.
Para mí, uno de los aspectos más significativos del ‘Hallyu’ (la ola coreana) es que la cultura de un país pequeño puede llegar a todo el mundo. Esto demuestra que la cultura popular global puede volverse más diversa. La próxima gran ola cultural podría provenir de la India, el Sudeste Asiático, Oriente Medio, África o cualquier otro país pequeño. En este sentido, el K-Pop no solo representa un éxito coreano; es un modelo importante para otras culturas no occidentales y de menor tamaño», concluyó.
Valor de marca de Corea del Sur
Chema Lamirán, director del Máster en Marketing Digital de la Universidad Europea de Valencia, opina que los integrantes de BTS pueden considerarse «al 100%» embajadores culturales de Corea del Sur.
En marketing, esto se conoce como Brand Equity (valor de marca). BTS no solo vende música; vende el estilo de vida coreano. Logran una conexión emocional que ningún diplomático consigue. Hacen que millones de jóvenes deseen aprender coreano, probar su comida y visitar el país. Así como Estados Unidos vende ‘su mundial’, Corea vende su estilo de vida K-pop con BTS como su mejor exponente», señaló.
En términos generales, Lamirán menciona que tras la crisis de 1997, el gobierno coreano decidió que la cultura sería «su principal producto de exportación». Para ello, creó agencias públicas, como el KOCCA, para financiar la música y los K-dramas y diseñó incentivos fiscales para rodar en el país. «El gobierno proporciona el dinero y la infraestructura; las empresas privadas aportan el talento. Es una alianza público-privada perfecta que mejora el Brand Equity de la marca Corea del Sur», concluyó.
Una de las grandes puertas de entrada a la cultura coreana
Desde el Centro Cultural Coreano también consideran a los integrantes de BTS como embajadores culturales de Corea del Sur, indicando que el grupo ha sido «una de las grandes puertas de entrada a la cultura coreana para muchas personas».
Se destaca el papel del público «mayoritariamente joven» que, a raíz de la banda, termina interesándose por el idioma, la historia, el cine, la gastronomía o las tradiciones de Corea. Este fenómeno se manifiesta en iniciativas como el Concurso K-Pop en España, programado para el 5 de julio a las 12:00 horas en el Teatro Gran Vía, con un jurado conformado por Howon y Aaron, miembros de la banda W24, y Nob, bailarina de Ladybounce.
Asimismo, señalan que Corea del Sur lleva «años» desarrollando sus industrias culturales, apostando por la creatividad y la calidad de producción. Subrayan que la expansión de las plataformas digitales y el interés de públicos de todo el mundo han facilitado que las propuestas culturales coreanas «lleguen a audiencias cada vez más amplias».
Series como ‘El juego del calamar’, grupos como BTS o producciones de animación como ‘K-Pop Demon Hunters’ son solo la parte más visible de un fenómeno mucho más amplio. Un número creciente de personas descubre Corea a través de la música o las series y, a partir de ahí, se interesan por otros aspectos de su cultura», añadieron.
La intención es que el público español continúe explorando este universo. «Corea también ofrece una gastronomía diversa, un rico patrimonio histórico, una literatura cada vez más traducida, un cine reconocido internacionalmente y una escena artística contemporánea en constante evolución. También cuenta con una rica tradición musical, desde la música clásica hasta géneros tradicionales como el ‘gugak’, que merecen mayor reconocimiento fuera del país», concluyeron.
