MADRID, 7 Abr. (EUROPA PRESS) – El mundo se encuentra ante una triple crisis que afecta al petróleo, al gas y, además, a los alimentos, cuya gravedad se estima superior a la de las crisis energéticas de 1973, 1979 y 2022 juntas. Esta es la advertencia realizada por el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, quien ha señalado que la situación actual podría dar paso a un «abril negro», donde la única solución real sería la reapertura del estrecho de Ormuz.
Birol ha expresado su preocupación en una entrevista con el diario francés ‘Le Figaro’, donde anticipa que, si el estrecho de Ormuz se mantiene cerrado durante todo abril, se perderá el doble de petróleo crudo y productos refinados que en el mes anterior. «Nos adentramos en un ‘abril negro'», ha lamentado.
El director turco de la AIE ha reconocido ser «muy pesimista» respecto a la situación actual, manifestando que el mundo enfrenta una combinación de crisis de petróleo, gas y alimentos. Según Birol, «el mundo nunca ha experimentado una interrupción del suministro energético de esta magnitud», destacando que la crisis presente es más grave que las de años anteriores.
Países más vulnerables
Birol ha mencionado que los países más vulnerables son aquellos con una alta dependencia de las importaciones, tales como Corea del Sur y Japón. Sin embargo, ha hecho hincapié en que Indonesia, Filipinas, Vietnam, Pakistán y Bangladesh, así como ciertos países africanos con recursos financieros limitados, están particularmente en riesgo.
Por otro lado, luego de haber respondido a la situación con la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de las reservas de emergencia de los países de la AIE, Birol ha recordado que la agencia aún tiene disponibilidad del 80 % de su stock y asegura que se utilizará «si es necesario», aunque confía en que no será imprescindible recurrir a este recurso.
Medidas de conservación
Además de liberar reservas, la AIE está promoviendo medidas de conservación de petróleo y participando en la llamada «diplomacia energética». Esta implica la comunicación constante con ministros de países como Arabia Saudí, Brasil, India y otros muchos.
Birol recomienda a las naciones utilizar la energía de la manera más prudente posible, conservándola y mejorando su eficiencia. También destaca la importancia de seguir apoyando el crecimiento de las energías renovables y desarrollar las importaciones desde diversos socios comerciales.
Transformaciones a largo plazo
A largo plazo, el director de la AIE anticipa una transformación profunda de la geopolítica energética. Se espera que la crisis actual impulse el desarrollo de energías renovables, energía nuclear y el uso de vehículos eléctricos. Si bien algunas tecnologías avanzarán más rápidamente que otras, Birol prevé que habrá una transición hacia las energías renovables de manera «fulgurante», ya que la energía solar y la eólica pueden ser instaladas con celeridad.
Asimismo, se prolongará la vida útil de las centrales nucleares existentes y, en muchos países, se reactivará el impulso hacia la energía nuclear, que incluirá también pequeños reactores modulares.
Finalmente, siguiendo un patrón similar al de la década de 1970, Birol sostiene que la industria automotriz experimentará una transformación significativa, donde los coches eléctricos se desarrollarán más rápidamente que los de motor de combustión interna, especialmente en Asia, donde la demanda de petróleo es alta.
