Instalar placas solares en casa se ha convertido en el sueño de muchos hogares que desean reducir su factura de electricidad y emplear energías más limpias. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando, tras invertir 20.000 dólares, la factura sigue siendo casi la misma que antes? Esta es la situación que enfrenta Greg Rimmer-Hollyman, un jubilado de Wakefield, cerca de Nelson, en Nueva Zelanda. Su caso se ha convertido en una advertencia preocupante para quienes están considerando instalar un sistema solar con baterías.
Un sistema solar nuevo y una factura que no baja
Rimmer-Hollyman instaló en junio de 2025 un sistema de paneles solares con batería por unos 20.000 dólares, con la intención de reducir significativamente su gasto en electricidad. Durante las primeras semanas, todo parecía funcionar correctamente y la aplicación indicaba que la casa se abastecía de la energía del tejado y de la batería.
Sin embargo, en agosto comenzó a observar irregularidades. Al revisar la app y las facturas, se dio cuenta de que, incluso en días soleados, el contador seguía registrando entre 7 y 8 kilovatios diarios provenientes de la red. Para complicar las cosas, parte de la energía almacenada en la batería parecía salir y volver a entrar en la red. Aunque el sobrecoste mensual no era abrumador —alrededor de 50 o 60 dólares—, con el tiempo se suma y, peores aún, deja al consumidor con la desagradable sensación de estar pagando de más sin saber por qué.
Cómo debería funcionar un autoconsumo con baterías
En un sistema doméstico típico, los paneles solares captan la energía del sol y la convierten en electricidad para el consumo inmediato en el hogar. Cuando se genera más energía de la que se consume, el excedente se almacena en la batería, que se utiliza durante la noche o en días nublados. Solo cuando la batería se queda sin carga debería entrar en funcionamiento la red eléctrica. Además, en muchos países es posible vender el excedente a la red y recibir una compensación en la factura.
Si esto parece lógico, surge una pregunta inevitable: ¿por qué un hogar que, según la aplicación, funciona a pleno rendimiento con sol y batería sigue importando energía de la red en días radiantes? Este caso no es aislado y se convierte en una lección sobre los detalles de la energía solar doméstica.
El sospechoso habitual: el contador
Rimmer-Hollyman sospecha que el problema radica no en los paneles ni en la batería, sino en el contador de la compañía eléctrica o su configuración. Su comercializadora, Contact Energy, reemplazó el medidor en septiembre de 2025, pero el problema persistió. El instalador, Harrisons Solar, ha revisado varias veces la instalación y asegura que el sistema funciona correctamente según los datos del software y las inspecciones realizadas.
El cliente ha estado solicitando desde hace meses una visita conjunta entre el instalador y la compañía eléctrica para revisar el cableado, el contador y los flujos de energía simultáneamente. Este encuentro solo se comenzó a organizar cuando los medios de comunicación dieron cobertura al caso, y Contact Energy aceptó coordinarlo. Carolyn Luey, responsable minorista, observa que, en general, la correcta exportación e importación de electricidad es responsabilidad del instalador y del propietario del contador, quienes deben garantizar que estos elementos funcionen adecuadamente.
En la práctica, esto implica algo muy simple: el consumidor observa la app y su factura, pero la clave está en cómo interactúa el contador con la instalación fotovoltaica. Si esta comunicación falla, la energía puede estar fluyendo erróneamente, afectando el bolsillo del usuario.
Las reclamaciones por solar van a más
El caso de Wakefield no es un incidente aislado. Rimmer-Hollyman ha presentado una queja ante Utilities Disputes, un organismo independiente que resuelve conflictos entre consumidores y empresas de electricidad, gas, telecomunicaciones y agua en Nueva Zelanda. Neil Mallon, su comisionado y director ejecutivo, señala que, aunque no puede comentar sobre casos específicos, confirma que las reclamaciones relacionadas con energía solar se han casi duplicado en el último año.
La mayoría de estos problemas están relacionados con facturas imprecisas, atención al cliente deficiente, fallos en equipos, promesas de ahorro incumplidas y dificultades para cancelar contratos a largo plazo. Cuando una empresa infringe las normas del sector o actúa de manera desleal, Utilities Disputes puede ordenar reembolsos, cancelar cargos e incluso establecer compensaciones que alcanzan hasta 50.000 dólares.
Qué puede aprender cualquier hogar que piense en instalar placas solares
Aunque esta historia tiene lugar en Nueva Zelanda, las lecciones son aplicables a cualquiera que esté considerando el autoconsumo en casa. Algunas recomendaciones prácticas que se pueden extraer de este caso son las siguientes:
- Pedir por escrito las estimaciones de ahorro con supuestos claros, como cuánta energía se supone que se consumirá en casa y cuánto se exportará.
- Asegurarse de que el instalador explique de forma sencilla cómo leer la app, qué significan los flujos de importación y exportación, y cómo se relacionan con la factura real.
- Tomar lecturas del contador antes y después de la instalación, así como en días soleados completos. Aunque sea un poco tedioso, esto ayuda a detectar incoherencias.
- Preguntar quién es responsable de cada cosa: el instalador se ocupa de paneles, inversores y baterías, mientras que la compañía eléctrica o distribuidora gestiona el contador y la conexión a la red. Saberlo puede evitar conflictos por falta de responsabilidad.
- Conocer las vías de reclamación disponibles. Al igual que en Nueva Zelanda existe Utilities Disputes, en otros países hay organismos de protección al consumidor o sistemas de arbitraje que pueden obligar a revisar casos y corregir errores.
La moraleja no es que la energía solar no funcione; de hecho, sigue siendo clave para reducir emisiones y aliviar los costes en muchos hogares. El problema surge cuando se combinan contratos complicados, contadores mal configurados y falta de transparencia. En esos casos, mirar solo el tejado no es suficiente; es necesario examinar también el cuadro eléctrico, el contador y, por supuesto, la letra pequeña.
El aumento de reclamaciones por instalaciones solares y otros servicios energéticos, así como las herramientas de resolución de conflictos para los consumidores, se analiza en más detalle en el informe anual 2024-2025 de Utilities Disputes Limited.
