
MADRID, 5 Ene. (EUROPA PRESS) – La Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI) ha alertado que uno de cada veinte partos acaba con una hemorragia posparto (HPP), poniendo de relieve la importancia de las técnicas de radiología intervencionista para preservar el útero y la fertilidad en la mayoría de los casos.
La hemorragia posparto se define como una complicación médica que se presenta tras el parto —ya sea durante las primeras 24 horas o hasta seis semanas después— y se considera una verdadera emergencia médica, dado que en los casos más graves puede comprometer la vida de la madre. Se estima que la HPP se produce en aproximadamente un 5 por ciento de los partos, lo que equivale a que ocurre tras uno de cada veinte nacimientos.
“La hemorragia posparto requiere de una intervención rápida para proteger la vida de la madre, por lo que es primordial un manejo multidisciplinar que incluya ginecólogos, obstetras, radiólogos intervencionistas, radiólogos, anestesistas e intensivistas. Esto no solo permite tratarla de forma rápida y eficaz, sino también anticiparse a ella y planificar su manejo incluso antes de que se produzca, eligiendo el método más óptimo y seguro para las pacientes de manera coordinada,” explica Laura Paul, radióloga intervencionista del Consorci Corporació Sanitaria Parc Taulí de Sabadell (Barcelona).
Según indica la miembro de la SERVEI, existen cuatro causas comunes de la hemorragia posparto, conocidas en el ámbito médico como ‘las 4T’: el tono, que se refiere a la atonía uterina, que es la causa más frecuente; el trauma, que incluye los desgarros en el canal del parto, hematomas y ruptura uterina, derivados de partos instrumentales y cesáreas; el tejido, que implica la retención de restos placentarios o placentas anómalas; y finalmente, la trombina, relacionada con alteraciones de la coagulación preexistentes o adquiridas.
“La mayoría de los factores que incrementan el riesgo de hemorragia durante el posparto son detectables y predecibles, lo que nos permite adaptar el manejo de las pacientes para aumentar tanto la seguridad como la rapidez en la actuación,” subraya Paul.
El papel de los radiólogos vasculares e intervencionistas
Según la portavoz de la SERVEI, en el contexto de los equipos multidisciplinarios para el manejo de la hemorragia posparto, el papel de los radiólogos vasculares e intervencionistas «es crucial». Estos especialistas están habilitados tanto para controlar el sangrado mediante técnicas mínimamente invasivas cuando fallan los manejos obstétricos y farmacológicos, como para abordar casos de sangrados localizados, como hematomas o pseudoaneurismas, que presentan un alto riesgo intraoperatorio para la paciente.
En este sentido, Paul destaca dos tipos de intervenciones que son especialmente efectivas. En primer lugar, la embolización de las arterias uterinas, que consiste en sellar los vasos responsables del sangrado utilizando diferentes materiales embolizantes. “Este procedimiento es muy útil en casos de atonía uterina, sangrados persistentes tras desgarros y hemorragias que suceden después de una cesárea, cuando la paciente ya no está en quirófano,” señala.
En segundo lugar, se encuentra la oclusión con globo, utilizada en pacientes con anomalías placentarias previas o hemorragias masivas. «Esta estrategia consiste en ocluir temporalmente grandes vasos —como las arterias ilíacas—, ya sea de forma intraoperatoria, durante las cesáreas, para prevenir sangrados significativos, o incluso como intervención puente, evitando en muchos casos cirugías mayores que requieren histerectomía total,” agrega Paul.
Entre las ventajas de estas intervenciones realizadas por radiólogos vasculares e intervencionistas, la experta resalta su eficacia y seguridad, así como el hecho de que son mínimamente invasivas, lo que permite recuperaciones más rápidas. A diferencia de otras intervenciones quirúrgicas, como la histerectomía, estos tratamientos también ayudan a preservar el útero y la fertilidad de la mujer “en la práctica, en la mayoría de los casos.”
