Un equipo de investigadores del University College London ha descubierto un mecanismo clave que ayuda al cuerpo a desactivar la inflamación, un avance que abre la puerta a nuevos tratamientos para las enfermedades autoinmunes que afectan a millones de personas. Sus conclusiones aparecen recogidas en la revista Nature Communications.
La inflamación es la primera línea de defensa del cuerpo contra infecciones y lesiones. Sin embargo, cuando no se desactiva correctamente, puede provocar afecciones graves como artritis, diabetes y otras enfermedades debilitantes. Hasta ahora, el mecanismo por el cual el cuerpo decide detener su respuesta inmunitaria y comenzar la curación había sido un misterio para la ciencia.
Moléculas de la grasa corporal
Este estudio revela que diminutas moléculas derivadas de la grasa corporal, conocidas como epoxioxilipinas, actúan como frenos naturales del sistema inmunitario. Estas moléculas evitan el crecimiento excesivo de ciertas células inmunes, especialmente los monocitos intermedios, que pueden causar inflamación crónica.
Para comprobar esta tesis, los investigadores administraron a voluntarios sanos una pequeña inyección de la bacteria Escherichia coli ya muerta en el antebrazo, lo que desencadenó una reacción inflamatoria de corta duración, similar a la que se produce después de una infección o lesión, generando dolor, enrojecimiento, calor e hinchazón.
Los voluntarios fueron divididos en dos grupos: el grupo profiláctico y el grupo terapéutico. Ambos grupos recibieron, en varios momentos, un fármaco llamado GSK2256294, que bloquea una enzima conocida como epoxida hidrolasa soluble (sEH), la cual descompone de manera natural las epoxioxilipinas.
Los 24 participantes del grupo profiláctico (12 tratados y 12 con placebo) recibieron el fármaco dos horas antes de que comenzara la inflamación para investigar si el aumento temprano de las epoxioxilipinas podía prevenir cambios inmunitarios perjudiciales.
Por otro lado, los 24 participantes del grupo terapéutico (mitad tratados, mitad placebo) recibieron el fármaco cuatro horas después del inicio de la inflamación, imitando así el tratamiento real una vez que aparecen los síntomas.
Los resultados mostraron que el bloqueo de la enzima sEH aumentaba los niveles de epoxioxilipinas, aceleraba la resolución del dolor y reducía drásticamente los niveles de monocitos intermedios en sangre y tejidos, es decir, de las células inmunitarias relacionadas con la inflamación crónica y la enfermedad. Curiosamente, el fármaco no alteró significativamente los síntomas externos, como enrojecimiento o hinchazón.
Calmar al sistema inmune
Investigaciones adicionales revelaron que una epoxioxilipina específica (la 12,13-EpOME) actúa desactivando una señal proteica llamada p38 MAPK, que impulsa la transformación de los monocitos intermedios. Este hallazgo fue confirmado en experimentos de laboratorio y en voluntarios que recibieron un fármaco bloqueador de la p38.
“Nuestros hallazgos revelan una vía natural que limita la expansión dañina de las células inmunitarias y ayuda a calmar la inflamación más rápidamente”, señala una de las autoras, la investigadora Olivia Bracken, del University College London, en un comunicado del centro.
“Centrarse en este mecanismo podría conducir a tratamientos más seguros que restablezcan el equilibrio inmunitario sin suprimir la inmunidad general, como ocurre con los tratamientos actuales. Este descubrimiento abre una vía prometedora para nuevas terapias”, añade Bracken.
