El Museo de la Higiene y la Salud en la Historia de Herrera, Sevilla, alberga una impresionante colección de piezas históricas, desde la silla de dentista utilizada por el rey Alfonso XIII hasta el primer vibrador empleado para tratar la «histeria» femenina. Con apenas 7.000 habitantes, esta localidad presume ser el hogar del museo de este tipo más importante del país.
Situado en el centro de la Sierra Sur sevillana, el museo cuenta con alrededor de 2.500 piezas inventariadas que abarcan desde el siglo II antes de Cristo hasta el siglo XX. Entre los objetos expuestos se encuentran instrumental médico y quirúrgico, antiguos elementos de higiene e insumos como medicamentos y pomadas, provenientes de la colección privada del enfermero local Francisco Jurado Muñoz.
Inaugurado en 2003, el museo ocupa un antiguo depósito de agua reformado en 1949 y ubicado en el jardín de una residencia de mayores. Debido a la creciente cantidad de piezas en la colección, el Ayuntamiento cedió un espacio adicional contiguo que alberga cuatro áreas temáticas: la sala de un dentista, una botica, una sala de partos y una consulta médica.
El museo también exhibe tres uniformes militares: uno de teniente de Farmacia, otro de comandante de Sanidad y un subteniente militar de ATS que ha participado en diversas misiones en el extranjero.
Un paseo por la medicina en la historia
Según Alejandro Suárez, concejal delegado de Cultura del Ayuntamiento, Francisco Jurado aportó aproximadamente el 95% de los fondos del museo, logrando una colección que proyecta el conocimiento y la historia de la medicina a lo largo de los siglos. Además, se han encontrado muchos materiales durante excavaciones arqueológicas en el área.
Suárez destaca que «hay detalles con los que todas las personas que lo visitan recuerdan lo que se hacía hace décadas», mencionando el asombro que genera los tamaños de las jeringuillas de antaño y la metodología de esterilización de la época. «Llama mucho la atención el amplio abanico de medicina, tratamientos para la piel o el cabello, y los variados consoladores de finales del siglo XIX y principios del XX», afirma.
Una de las joyas del museo es el «Veedee», el primer vibrador de la historia, utilizado por primera vez en 1878 por médicos, tras su invención por el británico Joseph Mortimer Granville. En la exhibición se menciona que a muchas mujeres se les diagnosticaba «histeria femenina», lo que provocaba una serie de síntomas como desfallecimientos, insomnio, retención de fluidos, pesadez abdominal, espasmos musculares, respiración entrecortada, irritabilidad, mal genio, y pérdida de apetito.
Heliodora, una sanitaria única en el Imperio
En el centro del museo se destaca una estela funeraria perteneciente a Heliodora, una joven de 15 años que ejercía como enfermera en el siglo II después de Cristo. Esta es la única lápida conocida en todo el Imperio Romano que pertenece a una mujer con esta profesión. La inscripción en griego dice: «Consagrada a los Dioses Manes, Heliodora médica de 15 años, piadosa con los suyos. Que la tierra te sea leve».
Heliodora actuaba como asistente del médico de la época. La localidad es conocida por sus termas romanas, que, por ley, debían contar con un médico disponible para los usuarios. Aunque Heliodora era una niña, no murió joven, considerando la esperanza de vida de la época.
Suárez considera que el museo también brinda la oportunidad de reflexionar sobre cómo era el parto en el pasado, además de ofrecer un vistazo a la historia local a través de un bar que ha sido reproducido en un edificio anexo, donde se conserva una colección de botellas de licores y vinos de la ya desaparecida bodega herrereña Paez Chía.
