El artista conquense Gustavo Torner, una figura clave en el arte moderno español y polifacético maestro de la abstracción, ha fallecido este sábado en su domicilio de Cuenca a la edad de 100 años, según han informado fuentes cercanas al pintor. Durante su carrera, Torner fue reconocido como uno de los artistas más representativos de la segunda mitad del siglo XX en España.
Un legado imborrable en el arte contemporáneo
Gustavo Torner fue creador, junto al artista Fernando Zóbel, del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, que se inauguró en 1966. Sus obras se encuentran en prestigiosas colecciones tanto públicas como privadas, y han sido exhibidas en lugares emblemáticos como la Biblioteca del Congreso de Washington, la Tate Gallery de Londres y la Plaza de los Cubos en Madrid. Nacido el 13 de julio de 1925, Torner era miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y recibió la Medalla de Oro a las Bellas Artes.
Últimos días y homenajes
La capilla ardiente fue instalada en el tanatorio Alborada de Cuenca. El funeral se celebrará este domingo en la catedral de Cuenca a las 18:00 horas, presidido por el obispo de Cuenca, José María Yanguas. En redes sociales, el espacio Torner anunció su fallecimiento, destacando que el artista había celebrado su centenario hace apenas dos meses, rodeado de familia y amigos, recibiendo homenajes de diversas instituciones, incluyendo la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Trayectoria académica y profesional
Torner inició su formación en Ingeniería Técnica Forestal en Madrid, donde sus profesores identificaron su habilidad para el dibujo, llevándolo a crear láminas botánicas para la publicación ‘Flora Forestal Española’. Tras finalizar su carrera en 1947, fue destinado a Teruel, aunque continuó pintando y exponiendo. En 1962, la Tate Gallery adquirió una de sus obras y participó en la VI Bienal de Venecia, donde conoció a Fernando Zóbel, con quien hablaría sobre la creación del Museo de Arte Abstracto Español.
Contribuciones monumentales y diseño artístico
Durante los años sesenta, Torner compaginó la pintura con la escultura, dejando obras monumentales en Madrid, como la fuente Plaza-Escultura, inspirada en Jorge Luis Borges, y la cascada de cubos metálicos en la Plaza de los Cubos. También realizó el monumento a la Constitución en Cuenca y participó activamente en el Plan General de Urbanismo de la ciudad. Torner destacó no solo en la pintura y escultura, sino también en el interiorismo, dejando su marca en el Museo Diocesano de Cuenca y en la decoración de la Capilla Mayor de la Catedral de Cuenca.
Influencia en exposiciones y museos
Actuó como asesor artístico de la Fundación Juan March durante 30 años, organizando exposiciones que marcaron la pauta del arte contemporáneo en España, como ‘Arte ’73’ y la muestra dedicada a Goya en 1979. Fue colaborador del Museo del Prado, participando en la reestructuración de nuevas salas. En 1991, el Museo Reina Sofía realizó una retrospectiva de su obra, y en 2003 depositó cerca de 600 de sus obras en dicho museo.
Un año después, fundó la Fundación Torner y el 7 de diciembre de 2005 se inauguró el Espacio Torner, un museo que alberga de forma permanente gran parte de su producción artística, muchas obras cedidas por el Museo Reina Sofía. Su legado perdurará en la historia del arte contemporáneo español.
