MADRID, 21 Nov. (EUROPA PRESS) – El catedrático y jefe de la Unidad de Resistencia a los Antimicrobianos de la Universidad Complutense de Madrid, Bruno González-Zorn, ha advertido que, según un estudio de ‘The Lancet’, la resistencia a los antimicrobianos (RAM) podría causar un 70 % más de muertes en el mundo para 2050, y España será uno de los países más afectados.
González-Zorn indicó: «Se espera que la muerte en niños por resistencia a los antimicrobianos descienda en todo el mundo gracias a las vacunas, pero en el caso de los mayores aumentará. En España, la predicción es que va a empeorar más el problema que en otros lugares, ya que tenemos un país con la esperanza de vida más alta de Europa y además vienen muchas personas mayores a nuestro país, que llegan con comorbilidades».
Durante una jornada organizada por la Asociación Española de Bioempresas (AseBio) en el marco de la Semana Mundial de Concienciación sobre la Resistencia a los Antimicrobianos, el experto subrayó que las personas mayores que llegan a España, tanto como nuevos residentes como turistas, ingresan en los hospitales debido a sus comorbilidades, lo que implica una mayor utilización de antibióticos en nuestros hospitales.
«Este tipo de personas, por lo general, necesitan más hospitalizaciones, algo que va a implicar más utilización de antibióticos en nuestros hospitales. Por eso en España, especialmente, tenemos que insistir en esto mucho más», reafirmó.
En este contexto, el director general de AseBio, Ion Arocena, alertó que la resistencia a los antimicrobianos es ya «un problema de salud pública de primer orden» y representa una «potente amenaza real». Arocena recordó que la resistencia provoca 4,7 millones de fallecimientos anuales a nivel global, mientras que en España se registran cada año alrededor de 4.000 fallecimientos por este motivo. «Estos datos nos obligan a mirar de frente a este problema, ya que si no actuamos podríamos alcanzar las 39 millones de muertes para el año 2050», añadió durante la jornada celebrada en la sede de MSD.
Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de un aumento sostenido de las infecciones resistentes -una de cada seis en 2023-, especialmente causadas por bacterias gramnegativas multirresistentes como ‘Escherichia coli’ y ‘Klebsiella pneumoniae’.
Arocena destacó que «contamos con capacidades científicas y tecnológicas que permiten mirar al futuro con optimismo. La biotecnología impulsa el desarrollo de nuevos antibióticos, vacunas y ofrece diagnósticos rápidos y asequibles. Estamos trabajando para que estas capacidades se transformen en soluciones asequibles».
La importancia de las vacunas
Durante la jornada, diferentes expertos enfatizaron que la inmunización se ha consolidado como una estrategia clave para prevenir infecciones y disminuir la aparición de resistencias a los antibióticos, apoyada por avances en biotecnología que permiten desarrollar vacunas más seguras y efectivas tanto para humanos como para animales, siguiendo un enfoque ‘One Health’.
Teresa Coque, farmacéutica y doctora en Microbiología por la Universidad Complutense de Madrid, resaltó: «La vacunación es la mejor estrategia de prevención frente a las enfermedades respiratorias de la tercera edad, tanto víricas como bacterianas. La vacunación es fundamental para reducir el uso de antibióticos».
No obstante, los especialistas aseguran que persisten desafíos en el desarrollo, priorización e implementación de nuevas vacunas, que requieren la coordinación entre investigación, industria y sistemas de salud, así como estrategias que promuevan su aceptación y cobertura en diversas poblaciones.
Juan José Infante, CEO de Vaxdyn, defendió que «gracias al apoyo de organizaciones internacionales comprometidas con la lucha contra la resistencia a los antibióticos estamos resolviendo los retos tecnológicos y clínicos para crear inmunidad protectora en las poblaciones en riesgo. Pero necesitamos que la narrativa llegue a los profesionales sanitarios y a la población que se beneficiará de estas soluciones».
En este sentido, Carlota Gómez, directora ejecutiva de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de HIPRA, lamentó que los gobiernos no contemplen todavía la vacunación como una herramienta clave para frenar la RAM, señalando que «no solo ocurre en España, sino a nivel global, la vacunación aún no es una estrategia clave, por eso tenemos que crear concienciación».
El marco regulatorio europeo y los incentivos a la innovación
Para impulsar de manera real la innovación frente a la resistencia antimicrobiana y reforzar la autonomía estratégica europea, González-Zorn consideró que «es imprescindible un marco regulatorio que deje de tratar a los antibióticos como productos comerciales convencionales y los reconozca como infraestructuras sanitarias críticas».
También señaló que «necesitamos modelos de incentivos que desvinculen el retorno económico del volumen de ventas, promoviendo mecanismos como los modelos de ‘pago por suscripción’ o los premios por innovación, que ya se están discutiendo a nivel europeo».
González-Zorn insistió en «la prioridad de reforzar la coordinación entre Estados miembros, alineando políticas en vigilancia, uso prudente de antimicrobianos y la financiación de I+D bajo un enfoque One Health real y operativo».
Asimismo, concluyó que «la creación de redes europeas de vigilancia integradas, que conecten datos humanos, veterinarios y ambientales, junto con una inversión sostenida en biotecnología, diagnóstico y nuevos antimicrobianos, permitirá no solo responder a la crisis actual, sino anticiparnos a futuras amenazas. España tiene el conocimiento, el talento y la capacidad científica; ahora necesita voluntad política y una estrategia coherente a largo plazo para transformar esa capacidad en seguridad sanitaria e innovación real».
Christina Nadal, vicepresidenta segunda de AseBio y directora ejecutiva de Government Affairs de MSD, destacó el papel de las empresas biotecnológicas que trabajan para aportar soluciones innovadoras y eficaces para el abordaje de la RAM. También puso en valor las distintas iniciativas en marcha que dan visibilidad al problema y generan concienciación a distintos niveles, social y gubernamental, impulsando la creación de nuevos incentivos para fomentar la investigación en este ámbito.
