El Teatro Real ha inaugurado este viernes 19 de septiembre su nueva temporada, la 29 desde su reapertura, con la reposición de la producción de ‘Otello’, de Giuseppe Verdi, estrenada en 2016, en una coproducción con la English National Opera y la Ópera Real de Estocolmo. Esta presentación ha emocionado al público.
En esta ocasión, los Reyes Felipe y Letizia no han podido presidir la apertura de temporada —como suele ser habitual— ya que se encontraban de viaje de Estado en Egipto. Aunque el Palco Real ha estado vacío, se prevé que en las próximas funciones de ‘Otello’, cuando no se utilice para actividades oficiales, se ocupe por colectivos de la sociedad civil seleccionados por distintas ONG, a petición de los Reyes.
La reposición de ‘Otello’, bajo la dirección musical de Nicola Luisotti y escénica del estadounidense David Alden, ha recibido una ovación cerrada durante el estreno. Los aplausos se prolongaron durante ocho minutos, volviéndose más intensos hacia el tenor Brian Jadge —que debuta en el papel de Otello— y a la soprano Asmik Grigorian, quien ha interpretado a Desdemona.
Entre los asistentes a la apertura de temporada se encontraban varias autoridades, como el presidente del Teatro Real, Gregorio Marañón; el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas; y el presidente Ejecutivo de Proeduca, Asís Martín de Cabiedes, entre otros.
Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, señaló que David Alden «trasciende lo anecdótico de la trama», evitando actualizaciones reduccionistas y centrando la dramaturgia en el laberinto psicológico de Otello, un personaje que se siente inferior e indigno, a pesar de su ascenso a un alto rango militar.
Este drama lírico en cuatro actos comienza en medio de una violenta tormenta, mientras el pueblo de Chipre espera el retorno de su gobernador y general de la flota veneciana, «el moro Otello». Después de haber luchado contra los turcos musulmanes, este guía a su armada victoriosa hacia puerto seguro.
Durante su ausencia, el joven veneciano Roderigo ha llegado a Chipre y se ha enamorado de la esposa de Otello, Desdemona. Iago, lugarteniente de Otello, que odia en secreto al gobernador por no haber ascendido a él, promete ayudar a Roderigo a conquistar a Desdemona. Mientras los ciudadanos celebran el regreso de su gobernador, Iago trama su plan para arruinarle.
En esta producción, el protagonista, que en la obra de Shakespeare es retratado como un personaje negro para abordar el racismo, es interpretado nuevamente por tenores blancos, como sucedió en 2016. Matabosch argumentó que tanto el libretista Arrigo Boito como Verdi comprenden que la intensidad del drama puede incrementarse si se logra que el racismo juegue un papel menos visible y que se enfoque en la fragilidad de un personaje que es perfectamente asimilable a cualquiera.
Durante la presentación, David Alden se preguntó cuánta tolerancia habrá en este «mundo woke» actual para seguir representando una ópera en la que un personaje de color es cantado por un cantante blanco, señalando que tales representaciones ya no son admisibles en muchos casos.
El director musical, Nicola Luisotti, enfatizó que el tema subyacente en este montaje no es solo el racismo, sino también el «feminicidio», dado que Desdemona es asesinada por Otello por creer que le ha traicionado. “No es un tema de otros tiempos, sino que nos incumbe hoy en día”, lamentó Luisotti, aludiendo a la alarmante frecuencia de feminicidios en la actualidad.
Juego de sombras y una atmósfera sofocante
La puesta en escena representa una sociedad militarizada, donde los personajes aparecen en la oscuridad, en un juego de sombras y bajo una atmósfera sofocante que refleja la vigilancia permanente. Esto complementa la trama violenta que Verdi propone, donde la violencia se manifiesta en la música y en las palabras.
Así comienza la ópera con una tormenta natural que deja a los personajes sin espacios cómodos, simbolizando la tregua. El vestuario, a cargo de Jon Morrell, refleja la sobriedad de la violencia mediante chaquetas militares en los personajes masculinos y vestidos sencillos en las mujeres, colores apagados que se alinean con el drama en el escenario.
La dirección musical se lleva a cabo bajo la batuta de Nicola Luisotti, con un reparto que incluye a los tenores Brian Jagde, Jorge de León y Angelo Villari (Otello); las sopranos Asmik Grigorian y Maria Agresta (Desdemona); y los barítonos Gabriele Viviani, Vladimir Stoyanov y Franco Vassallo (Iago).
El Teatro Real ofrecerá 12 funciones de esta ópera, patrocinada por Telefónica, hasta el 6 de octubre, como parte del homenaje a Shakespeare, uno de los temas centrales de la presente temporada. Junto a ‘Otello’, se presentarán ‘La reina de las hadas’ de Henry Purcell, ‘Romeo y Julieta’ de Charles Gounod, ‘El sueño de una noche de verano’ de Benjamin Britten y el espectáculo ‘Julieta y Romeo’ interpretado por el Ballet Real de Suecia.
