El ex primer ministro francés Édouard Philippe, quien fue el primero en asumir el cargo tras la llegada al Elíseo de Emmanuel Macron, ha propuesto este martes una solución a la crisis política actual. Philippe sugiere que se forme un nuevo Ejecutivo capaz de aprobar los presupuestos y que, tras ello, se convoquen elecciones presidenciales anticipadas.
Philippe expresa su preocupación por «el colapso del Estado» y, en una entrevista a RTL, no ha dudado en criticar a Macron, señalando como un punto problemático el nombramiento de Gabriel Attal como primer ministro en enero de 2024, una «elección curiosa» según su opinión. Ahora, según Philippe, le corresponde a Macron «encontrar la solución» a la crisis.
De acuerdo con el líder del partido Horizontes y potencial candidato a la Presidencia, es imperativo que Macron designe un primer ministro capaz de «gestionar los asuntos cotidianos y elaborar el presupuesto». Una vez que se aprueben las cuentas, Macron debería convocar elecciones presidenciales anticipadas, algo que Philippe califica como «una decisión a la altura del cargo».
La reciente dimisión de Sébastien Lecornu como primer ministro, apenas 14 horas después de revelar la composición de su gabinete, ha desencadenado una nueva crisis en Francia. Macron ha dado a Lecornu un plazo adicional de 48 horas, hasta el miércoles por la tarde, para realizar un último intento de negociación.
El presidente ha sostenido que completará su mandato actual hasta 2027 y ha descartado cualquier posibilidad de disolución de la Asamblea Nacional, a pesar de las constantes solicitudes de las fuerzas opositoras y el creciente descontento incluso dentro de partidos que anteriormente le ofrecían apoyo, como Los Republicanos.
Por otro lado, el ex primer ministro Attal también rompió con la línea oficial en una entrevista concedida a TF1 el lunes. «Como muchos franceses, ya no entiendo las decisiones» del presidente, declaró. Posteriormente, en declaraciones a France Inter, abogó por un «cambio de método».
La situación política en Francia sigue siendo incierta, marcada por tensiones entre el gobierno y los grupos de oposición, así como por la búsqueda de una dirección clara en medio de las críticas provenientes incluso de figuras del propio partido gobernante.
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