El Parlamento de Rumanía ha aprobado este martes una moción de censura contra el primer ministro, Ilie Bolojan. Esta medida se produce tras la propuesta presentada por socialdemócratas y ultranacionalistas debido a la fractura de la coalición europeísta, que dejó a un Ejecutivo en minoría a finales de abril tras la salida del Partido Socialdemócrata (PSD).
«La Cámara de Diputados y el Senado, reunidos en sesión conjunta conforme al artículo 113 de la Constitución de Rumanía, han retirado la confianza otorgada al Gobierno», señaló el legislativo en un mensaje publicado en redes sociales. Esta decisión implica que el Ejecutivo de Bolojan queda en situación de interinidad hasta que se forme un nuevo Gobierno. Para ello, el presidente Nicușor Dan debe iniciar contactos con los partidos con representación parlamentaria para nombrar un candidato a primer ministro que lidere este proceso.
Según el diario rumano ‘Adevarul’, la moción de censura recibió 281 apoyos, superando los 233 necesarios para su adopción. La caída del Gobierno de Bolojan se veía venir, ya que la propuesta fue respaldada por más parlamentarios de los requeridos para su aprobación.
Durante su periodo interino, el Gobierno no podrá emitir decretos de emergencia ni presentar proyectos de ley, lo que limita su capacidad para implementar reformas. Esta situación ha surgido tras semanas de tensiones debido a la negativa de Bolojan a dimitir, a pesar de las insistencias del PSD, que actualmente cuenta con la mayor representación parlamentaria.
El PSD había decidido abandonar el Ejecutivo y se alió con la ultraderechista Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR) para presentar la moción de censura. George Simeon, líder de la AUR, expresó que «la voz del pueblo de Rumanía ha sido escuchada» y añadió que «es momento para la reconciliación nacional».
Simeon también expresó a través de un mensaje en redes sociales que «el gobierno de Bolojan acaba de ser derrocado por el Parlamento rumano», refiriéndose a los diez meses de gestión en los que, según él, los autodenominados proeuropeos únicamente ofrecieron impuestos, guerra y pobreza. Este descontento está relacionado con los planes de Bolojan para implementar medidas de austeridad con el fin de reducir el déficit.
El Ejecutivo que asumió en junio de 2025 estaba compuesto por el PSD, los liberales del Partido Nacional Liberal (PNL), los conservadores de la Unión Salvar Rumanía (USR) y representantes de la minoría húngara de la Unión Democrática de Húngaros en Rumanía (UDMR). Este Gobierno juró el cargo tras recibir el respaldo del Parlamento, promoviendo un acuerdo centrado en disminuir el mayor déficit presupuestario de la Unión Europea (UE).
Rumanía, miembro de la UE desde 2007, registró un déficit presupuestario total del 9% del Producto Interior Bruto (PIB) bajo administraciones anteriores, una cifra que supera con creces los límites establecidos por la UE, lo que llevó a Bruselas a amenazar con congelar sus subvenciones.
La formación del Gobierno tuvo lugar en el contexto de una profunda crisis política, exacerbada por el sorprendente triunfo de Călin Georgescu, un ultraderechista afín a Moscú, en la primera vuelta de unas elecciones presidenciales, las cuales fueron finalmente anuladas por irregularidades en la financiación de campaña, además de acusaciones de injerencia extranjera, aunque sin pruebas concluyentes.
Estas elecciones fueron repetidas en mayo de 2025, cuando Nicușor Dan, entonces alcalde de Bucarest, se impuso a George Simeon, quien había presentado su candidatura tras la inhabilitación de Georgescu por la referida decisión de invalidar los resultados. Esta situación ha sido duramente criticada por la AUR, que ha visto un aumento en sus apoyos en las encuestas desde entonces.
