
MADRID, 25 de mayo – El Papa León XIV ha reivindicado en su primera encíclica, titulada ‘Magnifica Humanitas’, el «valor casi profético» del Guernica, de Pablo Picasso, como «denuncia de la deshumanización».
«La cultura y el arte, cuando son auténticos, custodian esta chispa, impidiendo la normalización del mal. De este modo, algunas obras han asumido un valor casi profético: la Novena Sinfonía de Beethoven como deseo de unidad; Guernica como denuncia de la deshumanización; la lista de Schindler como una invitación a no entregar el pasado al olvido», menciona el Papa en su documento, que habla sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial.
León XIV subraya la importancia de que el ser humano experimente sus límites, como «la vulnerabilidad, el dolor, el fracaso», ya que es «en la misma experiencia» donde puede «intuir una fraternidad más grande que él mismo y reconocer la injusticia como escándalo».
«La finitud, cuando se acoge en la verdad, no empobrece al ser humano, sino que lo abre al reconocimiento del rostro de Dios y del otro. Por lo demás, precisamente porque experimenta el límite -la vulnerabilidad, el dolor, el fracaso- puede reconocer la dignidad propia y ajena como inviolable», recalca el Papa.
Asimismo, entre las citas culturales que incluye en su encíclica, el Pontífice cita a J.R.R. Tolkien en ‘El Señor de los Anillos III: El retorno del rey’, recordando que uno de los personajes dice: «No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para las labranzas».
De este modo, el Papa subraya la responsabilidad de cada uno para promover «la lógica de la paz». Para ello, sugiere cinco vías de responsabilidad tanto cotidiana como pública: desarmar las palabras, construir la paz en la justicia, asumir la mirada de las víctimas, cultivar un sano realismo y relanzar el diálogo y el multilateralismo.
En este sentido, llama a no permanecer «neutrales» ante ciertos actos, como los bombardeos contra civiles, ataques a hospitales, escuelas o abusos a niños. «Hay situaciones en las que, para seguir siendo humanos, debemos abandonar las vacilaciones y tomar partido. Hay conflictos en los que no es justo permanecer neutrales y no basta pensar en ‘no ser cómplices'», enfatiza.
Además, pide dar voz a las víctimas para «tomar verdadera conciencia del abismo de maldad que encierra la guerra» y «toda forma de violencia».
Por último, reconoce la labor de organizaciones como la ONU, aunque también admite su «actual debilidad», y emplaza a los gobernantes del mundo a dialogar para encontrar una solución a las guerras. «Los pueblos quieren la paz y yo, con el corazón en la mano, digo a los responsables de los pueblos: ¡encontrémonos, dialoguemos, negociemos!», reclama.
