Un reciente estudio advierte sobre el impacto ecológico del hongo ostra dorado, el cual está asociado a cambios en la comunidad fúngica, disminuyendo la biodiversidad e impactando procesos clave como la descomposición de la madera y el ciclo del carbono, según un comunicado de la universidad. La investigación, liderada por Jusino en Wisconsin, destaca cómo la compra, cultivo y transporte de hongos pueden facilitar la introducción accidental de especies invasoras capaces de alterar ecosistemas naturales.
Los investigadores analizaron datos de ciencia ciudadana recopilados en plataformas como iNaturalist y Mushroom Observer. Estos datos muestran que en la última década, el hongo se ha extendido a 25 estados de EE. UU., incluyendo Texas, el Distrito de Columbia, Virginia, Carolina del Norte, Alabama y Luisiana. Jusino comentó: «En 2016, el hongo se encontraba de manera silvestre en solo cinco estados, todos en el medio oeste y noreste, pero hoy creo que quedan menos de 10 estados al este del río Misisipi sin registros de hongos ostra dorados en estado silvestre».
Aunque el hongo ostra dorado es delicioso y tiene gran demanda comercial, su propagación descontrolada puede transformarse en una amenaza ecológica para los bosques de Florida.
La investigadora también mencionó que el hongo se está distribuyendo lentamente hacia el sur, lo cual es realmente preocupante. Actualmente, trabaja en el desarrollo de métodos de detección genética para continuar con la vigilancia del hongo en Florida. Estudios anteriores, dirigidos por Andrea Bruce, sugieren que esta especie fue introducida en Estados Unidos a principios de la década de 2010.
Menos biodiversidad, menos defensas: lo que revelan el ADN y los árboles de olmo colonizados
Un análisis del laboratorio de UF/IFAS reveló, a través de pruebas de ADN, que los árboles de olmo colonizados por el hongo mostraban una diversidad fúngica significativamente menor, sugiriendo que esta especie puede desplazar a hongos nativos con funciones ecológicas o medicinales relevantes. Jusino instó a los cultivadores a extremar las precauciones, recordándoles que no todos los hongos permanecen donde se siembran: «Una vez liberado al aire libre, incluso de forma accidental, el hongo ostra dorado puede propagarse rápidamente y desplazar a las especies nativas», advirtió.
«Los hongos invasores forman parte de la crisis de biodiversidad. Son pequeños, pero su impacto puede ser enorme», aseveró la investigadora. Los científicos recomendaron educación ambiental, monitoreo de cultivos y el uso de especies locales como medida preventiva frente a futuras invasiones.
Los hongos nativos, además de contribuir a la descomposición de materia y al reciclaje de nutrientes, tienen roles únicos que se ven amenazados por la presencia del invasor dorado. Por ello, los científicos hacen un llamado a tomar medidas preventivas: implementar un monitoreo activo, promover la educación ambiental y evitar cultivar este hongo no nativo en zonas donde sus esporas puedan escapar al entorno natural.
En definitiva, aunque el hongo ostra dorado es muy apreciado y tiene una alta demanda comercial, su propagación incontrolada podría convertirse en una seria amenaza ecológica para los bosques de Florida, socavando la biodiversidad fúngica y alterando el equilibrio de los ecosistemas.
