El 13 de mayo de 2023, en Madrid, el director de la Oficina Federal de Investigación (FBI) de Estados Unidos, Kash Patel, aceptó someterse a una prueba de consumo de alcohol tras un intercambio tenso con el senador demócrata Chris Van Hollen durante una audiencia en el Congreso. Van Hollen hizo referencia a un artículo de The Atlantic que menciona un comportamiento errático y ausencias inexplicables por parte de Patel, supuestamente debido a una ingesta excesiva de alcohol.
«Vamos (…) Uno al lado del otro», respondió Patel tras una discusión acalorada con Van Hollen, quien le había exigido realizar una encuesta de diez preguntas conocida como Prueba de Identificación de Trastornos por Consumo de Alcohol (AUDIT), solicitada por los demócratas del Comité Judicial de la Cámara de Representantes.
Antes de plantear la exigencia de la prueba, Van Hollen mencionó el artículo de The Atlantic, el cual fue desmentido por Patel. «Realmente no me importa su vida personal, siempre y cuando sea capaz de desempeñar sus responsabilidades públicas y oficiales, que son responsabilidades enormes», subrayó el senador. Añadió que «múltiples informaciones, incluida una de The Atlantic, han alegado episodios de consumo excesivo de alcohol, ausencias inexplicables y comportamientos preocupantes para funcionarios actuales y antiguos del FBI y del Departamento de Justicia».
«Cuando sus actos privados le impiden desempeñar sus funciones públicas, tenemos un grave problema. No puede desempeñar esas funciones públicas si está incapacitado», advirtió Van Hollen, quien también preguntó a Patel y a otros responsables de seguridad cómo actuarían ante un empleado que pareciera beber en exceso.
En el mismo tono, continuó afirmando que «estos informes sobre su conducta, incluidos los que indican que estaba tan borracho y con tanta resaca que su personal tuvo que forzar la entrada a su casa, son extremadamente alarmantes. De ser ciertos, demuestran un grave incumplimiento de su deber y una traición a la confianza pública».
En respuesta, Patel descalificó la veracidad de tales afirmaciones, diciendo que eran «inequívocamente falsas». Él a su vez realizó acusaciones, argumentando que Van Hollen había consumido «margaritas en El Salvador a costa del contribuyente con un violador convicto». Esta alusión hacía referencia a la reunión entre el senador y Kilmar Ábrego García, un hombre que fue deportado y encarcelado en aquel momento, que no ha sido acusado de agresión sexual ni condenado por ningún delito, lo que contradice las afirmaciones de Patel.
Patel también mencionó las «margaritas», afirmando que estas habían sido ofrecidas por terceros del gobierno del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, para «engañar a la gente». «Que quede bien claro: ninguno de los dos tocó las bebidas que teníamos delante», declaró en aquella ocasión, reafirmando que «nadie bebió margaritas, agua con azúcar ni nada parecido».
Ante esta situación, Van Hollen criticó al director de la agencia estadounidense por haber hecho «declaraciones demostrablemente falsas» en un momento en que tenía la oportunidad de responder a las acusaciones, calificada por el senador como «una especie de leyenda urbana en los medios de derecha».
«Que un director del FBI haga declaraciones demostrablemente falsas en una audiencia como esta es sumamente preocupante, y me lleva a preguntarme si las demás cosas que ha dicho también son falsas», expresó el senador, quien cuestionó repetidamente a Patel si sabía que mentir al Congreso era un delito, a lo que Patel negó haber cometido perjurio en su comparecencia.
A pesar de la controversia, el director del FBI accedió a llevar a cabo la prueba solicitada por los demócratas sobre el presunto consumo de alcohol, por el cual llegó a demandar a la revista y a la periodista Sarah Fitzpatrick, exigiendo una indemnización de 250 millones de dólares (más de 212 millones de euros). La revista, no obstante, prometió proteger la publicación y a su periodista, quien defendió haber entrevistado a «más de dos docenas de personas», incluyendo «funcionarios actuales y exfuncionarios del FBI, personal de agencias policiales e inteligencia, trabajadores de la industria hotelera, miembros del Congreso, operadores políticos, lobistas y exasesores».
