MADRID, 11 de septiembre. (EUROPA PRESS) – El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves cumplir con el guión y mantener de nuevo sin cambios los tipos de interés. De esta forma, la tasa de depósito (DFR) seguirá en el 2%, la de referencia para sus operaciones principales de refinanciación (MRO) en el 2,15% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) en el 2,40%.
Tal y como daban por descontado los mercados, el BCE ha optado por esperar tras haber detenido en junio el ciclo de flexibilización que recortó el precio del dinero en 200 puntos básicos mediante ocho ajustes a la baja, siendo los últimos siete de forma consecutiva.
«El Consejo de Gobierno ha decidido hoy mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales del BCE. La inflación se sitúa actualmente en torno al objetivo del 2% a medio plazo y la valoración sobre las perspectivas de inflación se mantiene prácticamente sin cambios», ha explicado el instituto emisor.
El BCE ha insistido en que cuenta con la «determinación» de estabilizar la inflación en el objetivo del 2% a medio plazo, aplicando un enfoque dependiente de los datos a la hora de fijar los tipos «reunión a reunión». Las futuras decisiones se basarán en la valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, considerando nuevos datos económicos y financieros, la dinámica subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria. El organismo dirigido por Christine Lagarde ha descartado comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos.
En cuanto a los programas de compra de activos (APP) y el de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP), el BCE ha indicado que el tamaño de las carteras sigue reduciéndose a un ritmo «mesurado y predecible», al haberse dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo.
Previsiones macroeconómicas
El BCE ha mantenido mayoritariamente sin cambios sus proyecciones de inflación general a tres años vista en comparación con las avanzadas en junio. En conjunto, anticipa que la inflación general se sitúe de media en el 2,1% en 2025, el 1,7% en 2026 y el 1,9% en 2027.
Las estimaciones para este año y el siguiente se han revisado en una décima al alza, mientras que la de 2027 se ha reducido en una décima. Si se excluye el impacto de la energía y los alimentos, la variable subyacente se quedará en el 2,4% en 2025, el 1,9% en 2026 y el 1,8% en 2027. Estas cifras son iguales a las de junio, salvo para 2027, que es una décima menos.
En cambio, el crecimiento de la economía se situaría en el 1,2% en 2025, tres décimas más que lo previsto en junio. La proyección para 2026 es ahora una décima inferior, siendo del 1%, al tiempo que la proyección para 2027 se mantiene sin variación en el 1,3%.
Datos de inflación
La tasa de inflación de la eurozona se situó en julio en el 2% interanual, idéntica subida a la del mes anterior, mientras que, en el conjunto de la Unión Europea, el incremento fue del 2,4%, una décima más.
La evolución de los precios en el área de la moneda común fue reflejo del abaratamiento del 2,4% en el coste de la energía frente al retroceso del 2,6% de junio. Los alimentos frescos se encarecieron un 5,4%, ocho décimas más.
Al descontar el impacto de la energía, la tasa de inflación se mantuvo estable en el 2,5%; sin embargo, si se excluyen, además, el coste de los víveres, alcohol y tabaco, la subyacente repitió en julio con un 2,3%.
Entre los países de la UE, los mayores aumentos correspondieron a Rumanía (6,6%), Estonia (5,6%) y Eslovaquia (4,6%). Por contra, las menores subidas se observaron en Chipre (0,1%), Francia (0,9%) e Irlanda (1,6%). En el caso de España, la inflación armonizada fue del 2,7%, siete décimas por encima del promedio de la zona euro.
