
Archivo – 21 de febrero de 2022, Hessen, Frankfurt_Main: Un intérprete vestido como ‘Eurolino’ en forma de una moneda de un euro con patas cruza una calle frente a la sede temporal del Banco Federal de Alemania (Deutsche Bundesbank) en Frankfurt. – Frank Rumpenhorst/dpa – Archivo
MADRID, 2 de febrero. (EUROPA PRESS) – El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) mantendrá este jueves sin cambios por quinta reunión consecutiva los tipos de interés del euro. Esto acontece a pesar de que la volatilidad del mercado de divisas, que la semana pasada impulsó al euro a máximos desde 2021 frente al dólar, haya abierto la puerta a especulaciones sobre una posible rebaja del precio del dinero en la eurozona en respuesta al efecto desflacionario de un euro fuerte.
Según el consenso de analistas consultados, la reciente fortaleza de la moneda común europea, que llegó a superar por primera vez en cuatro años el umbral de los 1,20 dólares, no alterará la narrativa del BCE. Este mantendrá su tasa de depósito en el 2%, mientras que probablemente la atención se centre en la rueda de prensa de Christine Lagarde sobre el mercado de divisas y una inflación que cerró 2025 en el 1,9%, por debajo de la meta del BCE.
En este sentido, desde Nomura apuntan que el BCE seguirá haciendo hincapié en su dependencia de los datos, adoptando un enfoque reunión a reunión. Añaden que es probable que Lagarde destaque la buena posición de la entidad para hacer frente a la incertidumbre causada por la política estadounidense.
«También es probable que se le pregunte a Lagarde sobre el EUR/USD tras su subida a 1,20, un nivel por encima del cual Guindos dijo anteriormente que sería complicado para el BCE (por las presiones desflacionistas adicionales)», añaden. Sin embargo, anticipan que la francesa subrayará que el BCE no tiene como objetivo el tipo de cambio, ignorando las desviaciones mínimas y no persistentes del objetivo al final del horizonte de previsión.
Por su parte, Martin Wolburg, economista senior de Generali AM, comenta que, aunque la subida del euro por encima de 1,20 dólares reavivó las especulaciones sobre una posible respuesta del BCE, espera que, en la reunión del 5 de febrero, Lagarde «se mantenga fiel a una postura cautelosa y dependiente de los datos», insinuando que la persistente apreciación del euro podría justificar unos tipos de interés oficiales por debajo del 2%.
«Pese a la fortaleza reciente del euro, no existe necesidad de que el BCE ajuste su orientación de política monetaria», resume Ulrike Kastens, economista senior de DWS, quien sostiene que el entorno económico tendría que cambiar de manera sustancial «para que el BCE abandone su evaluación de que estamos en una buena posición».
En esta línea, Sergio Ávila, analista senior de IG, describe como «prematura» cualquier respuesta al fortalecimiento del euro de cara a la reunión del jueves. Señala que el BCE «no reacciona a un nivel, sino a la persistencia más impacto en previsiones», sugiriendo que, si el cruce del euro por encima de 1,20 dólares se consolidase, sería un punto a valorar en la reunión del próximo mes de marzo.
Asimismo, Carsten Brzeski, responsable de Macro en ING Research, señala que la apreciación del euro es un factor que complica la recuperación de la industria y las perspectivas de crecimiento en general. Sin embargo, considera que «no será una preocupación lo suficientemente importante como para que el BCE cambie de rumbo» este jueves y anticipa que Lagarde no profundice más sobre el tipo de cambio, más allá de señalar que el BCE lo seguirá de cerca.
Sin embargo, advierte que si la tendencia reciente de fortalecimiento del euro continuase y el BCE quisiera enviar la señal de que una ligera inflación por debajo de la meta es tan preocupante como una ligera inflación por encima, las probabilidades de un recorte de tipos en marzo aumentarían claramente.
Acerca de esta posibilidad, los analistas de Bank of America anticipan que Lagarde se limitará a mencionar el aumento de la incertidumbre cuando sea cuestionada el jueves sobre los precios de la energía y el euro. A pesar de esto, reiteran que siguen esperando que el BCE ajuste su política monetaria en marzo, aunque reconocen que su convicción se está desvaneciendo. No obstante, todavía ven un sesgo general de flexibilización monetaria, ya que los precios de la energía y la fortaleza del euro se combinan para reducir la inflación a medio plazo, mientras que la incertidumbre no favorece el crecimiento de la eurozona.
