
MADRID 4 de junio. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, ha solicitado a la Unión Europea que realice una «revisión cuidadosa» de su nueva política de retornos. Esta política endurece las condiciones para aquellos que no logran el asilo y permite a los países miembros enviar a los migrantes a centros de detención fuera del territorio comunitario.
Turk ha señalado que «la creación de centros de retorno extraterritoriales con salvaguardias limitadas, el uso ampliado de la detención, incluso de menores, y el debilitamiento de las protecciones que conllevan el riesgo de devolución forzosa, exigen una revisión cuidadosa». Este mensaje fue compartido en redes sociales.
El Alto Comisionado ha solicitado que las nuevas normas, aprobadas el pasado lunes por los negociadores del Parlamento Europeo y del Consejo, «respeten los estándares internacionales y de la UE en materia de Derechos Humanos». «Las reformas deben reflejar genuinamente el compromiso de la UE con una gobernanza migratoria justa, sostenible y basada en los Derechos Humanos», ha reiterado.
Además, el nuevo reglamento establece la obligación para los demandantes de asilo de cooperar con las autoridades para agilizar su expulsión en caso de que se les niegue el asilo. Se prevén plazos de detención para los repatriados de hasta 24 meses si no cooperan o si se considera que hay riesgo de fuga. Esta medida podría aplicarse incluso a menores no acompañados y a familias con niños pequeños.
La norma, que sustituirá a una directiva adoptada hace casi dos décadas, consolida los centros de deportación con los que la Unión busca externalizar a terceros países el proceso de retorno de los migrantes a quienes se les deniega el permiso de asilo, siguiendo el modelo que Italia pactó con Albania.
Para que el reglamento pueda entrar en vigor, aún es necesario que tanto la Eurocámara como los Veintisiete den su visto bueno formal a lo acordado en los próximos meses.
