MADRID, 9 de septiembre (EUROPA PRESS) – El 82 por ciento de la población española ha reconocido tener un conocimiento escaso o nulo sobre los linfomas, un tipo de cáncer del sistema linfático que supone hasta el 71 por ciento del total de las neoplasias hematológicas en España. Este dato surge de una encuesta sobre la percepción de esta enfermedad, elaborada por IPSOS e impulsada por Lilly, en colaboración con la Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia (AEAL).
Más de la mitad de los españoles (55 por ciento) también desconoce la existencia de linfomas poco frecuentes, clasificados como enfermedades raras. Esta situación se debe a que los linfomas son patologías muy heterogéneas que incluyen más de 30 subtipos. Por ello, Lilly y AEAL han lanzado una campaña de concienciación y visibilización para dar voz a los pacientes, mostrar sus necesidades y proporcionarles herramientas informativas y recursos.
«Aún existe una gran falta de información y concienciación sobre los linfomas. A pesar de que cada año se diagnostican miles de casos en España, en muchos ámbitos no hay un abordaje público de esta enfermedad, lo que contribuye al desconocimiento general», afirma el doctor Ramón García Sanz, jefe de servicio de Hematología y Hemoterapia en el Hospital Universitario Gregorio Marañón. Durante la presentación de la iniciativa, que recorrerá varios hospitales españoles, subrayó la importancia de estas campañas para visibilizar la enfermedad y brindar apoyo a los pacientes.
A pesar de que la mayoría de los linfomas de células B son frecuentes, existen algunos subtipos poco comunes, como el linfoma de células del manto, cuya incidencia es de una o dos personas por cada 100.000, y cuyo desconocimiento se extiende al 92 por ciento de la población.
Otro dato relevante del estudio es que solamente un 36 por ciento de los encuestados conoce los síntomas asociados a los linfomas. El aumento del tamaño de los ganglios linfáticos es el síntoma más identificado (74 por ciento), seguido de la pérdida de peso inexplicada (58 por ciento), la fatiga y la pérdida de apetito (58 por ciento) y la fiebre recurrente (43 por ciento). A pesar de ello, un 70 por ciento de los participantes asegura conocer enfermedades relacionadas con el sistema linfático, mencionando el cáncer como la más común.
Avances en el tratamiento
El doctor García Sanz también destacó los numerosos avances en los tratamientos para los linfomas en los últimos años, logrando que algunos subtipos alcancen tasas de curación superiores al 90 por ciento. Sin embargo, reconoció que todavía hay tipos que, aunque no se curan, pueden controlarse durante «mucho tiempo».
Estos avances han permitido a los médicos anticiparse a posibles recaídas, y actualmente existen múltiples opciones para su manejo. La doctora Mariana Bastos-Oreiro, coordinadora de la Unidad de Terapias Avanzadas del Servicio de Hematología del Gregorio Marañón, enfatiza que esta «revolución» en los tratamientos ha cambiado «completamente» la seguridad de los pacientes, ofreciendo opciones que antes no existían para ciertos subtipos.
«A nivel global, la mejoría en términos de supervivencia ha sido notable. En algunos subtipos, la tasa de supervivencia se ha duplicado. Incluso aquellos pacientes que no marcaban opciones de tratamiento en el pasado ahora pueden curarse en algunos subtipos de linfoma», añade la doctora.
La presidenta de AEAL, Begoña Barragán, también coincide en que en los últimos años ha habido una vasta cantidad de tratamientos disponibles, lo que infunde más esperanza a los pacientes cuando se acompañan de campañas de visibilidad. «Creo que estas campañas ayudan tanto a los pacientes como a la sociedad, para que cuando te encuentres con un linfoma en tu vida, no te parezca tan raro. Hay tratamiento y muchas posibilidades de que se pueda salir adelante», concluye Barragán.
