Los ecologistas explican que el deterioro acelerado de los océanos representa un riesgo real para la estabilidad financiera mundial. Esta advertencia surge a pocos días de la reunión de ministros de Finanzas del G20 y del inicio de la COP30, que se celebrará en plena selva amazónica en Brasil.
Según la nueva Guía de los Océanos para Bancos Centrales y Reguladores Financieros, las autoridades financieras pueden proteger activos oceánicos valorados en 4,7 billones de euros, al tiempo que impulsan inversiones sostenibles en una economía azul que genere empleo, asegure la seguridad alimentaria y refuerce la resiliencia climática.
Los océanos son el verdadero capital natural que sostiene la prosperidad mundial. Sin embargo, su deterioro se acelera peligrosamente, lo que amenaza la seguridad alimentaria, la productividad económica y la estabilidad financiera a nivel global.
Ecologistas: salvar los océanos ahorraría millones de euros
Coincidiendo con el inicio de las reuniones de altos representantes en la COP30 de Brasil y la reunión del G20 el 21 de noviembre en Sudáfrica, los ecologistas advierten que el acelerado deterioro del océano pone en riesgo hasta 7,7 billones de euros de la economía mundial en la próxima década y la seguridad alimentaria.
Según la organización ecologista, el G20, como principal foro económico mundial, tiene un «papel clave» para liderar de manera coordinada la alineación del sistema financiero mundial con la resiliencia oceánica y climática. Subrayan que, si el océano fuera un país, su economía sería la quinta más grande del mundo.
Así lo recoge la guía ‘Salud del Océano. Guía introductoria para bancos centrales, reguladores financieros y supervisores’, presentada recientemente y elaborada por técnicos de WWF, conjuntamente con expertos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP-FI), el Foro Económico Mundial, el Stockholm Resilience Centre y Planet Tracker.
La guía de 71 páginas advierte que el acelerado deterioro de los océanos supone un riesgo material para la estabilidad financiera mundial y pide que se integre de forma urgente la salud oceánica en la regulación y supervisión financiera.
Advierte que las prácticas oceánicas insostenibles constituyen una amenaza sistémica para la estabilidad financiera, ya que hasta 7,7 billones de euros del valor económico mundial podrían estar en riesgo durante la próxima década si se mantiene la tendencia actual.
“Las autoridades financieras pueden proteger activos oceánicos, al mismo tiempo que impulsar inversiones sostenibles en una economía azul que genere empleo, seguridad alimentaria y resiliencia climática”, subrayan.
Además, afirman que los bancos centrales y los reguladores financieros deben garantizar que las políticas monetarias y financieras apoyen, y no socaven, los ecosistemas marinos, verdadero capital natural que sustenta la prosperidad global.
Porque, al acercarse los ecosistemas marinos a puntos críticos de no retorno, su deterioro amenaza la seguridad alimentaria, la productividad económica y la estabilidad financiera mundial.
El caso de los arrecifes de coral y el Mar Menor
Explican que, según nuevas investigaciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés), desde principios de 2023, más del 84 % de los arrecifes de coral del mundo se han visto afectados por blanqueamientos masivos, lo que pone en peligro ecosistemas que albergan entre el 25 % y el 40 % de todas las especies marinas y generan billones de dólares en turismo y pesca.
Entre los ejemplos, el documento menciona el caso del Mar Menor, la mayor laguna salada de Europa, situada en el sureste de España. Se hace referencia al análisis publicado por el Banco de España en el Informe de Estabilidad Financiera de otoño de 2021 sobre cómo su degradación ecológica ha influido en el valor de la vivienda en la zona y, en consecuencia, a las condiciones crediticias de los préstamos respaldados por estos activos.
La hoja de ruta inicial para bancos centrales y supervisores incluye recomendaciones como: evaluar y divulgar la exposición a riesgos financieros relacionados con los océanos e integrar el riesgo oceánico en la política monetaria, la supervisión y las pruebas de resistencia.
Asimismo, se sugiere redirigir los flujos de capital desde actividades perjudiciales hacia sectores sostenibles de la economía azul y colaborar internacionalmente para estandarizar la evaluación y respuesta al riesgo oceánico.
Para los ecologistas, es esencial un liderazgo coordinado a través del G20, los BRICS (Brasil, Rusia, India y China), y la Red para Ecologizar el Sistema Financiero (NGFS), coalición de más de 100 bancos centrales y supervisores, para alinear las finanzas con la protección de los océanos y garantizar la estabilidad de los mercados a largo plazo.
El análisis publicado por el Banco de España en el Informe de Estabilidad Financiera expone cómo la degradación ecológica del Mar Menor ha afectado el valor de la vivienda en la zona y, por tanto, las condiciones crediticias de los préstamos respaldados por estos activos.
El G20 se encuentra en una posición única para situar el océano en el centro de la política financiera global. Por ello, se hace un llamado a los ministros y reguladores financieros para que actúen ahora, integrando la salud de los océanos en sus marcos de decisión. Solo así podremos proteger nuestras economías, a las personas y a la naturaleza.
