Evolución sorprendente en reptiles poco conocidos
Anolis laevis, conocido también como anolis espadachín, es una especie poco común y de aspecto singular. Los machos presentan un pequeño apéndice rostral en el hocico, similar a una diminuta probóscide. Este rasgo es extremadamente raro entre los lagartos del género Anolis.
Los investigadores destacan que la presencia de la probóscide en A. laevis representa un caso notable de evolución convergente, ya que estructuras similares han evolucionado de manera independiente en otras especies no emparentadas cercanamente. El estudio documenta características morfológicas únicas, como una cresta dorsal distintiva y diferencias llamativas en la coloración del pliegue gular (papada) entre machos y hembras.
Inabio ha participado en la investigación junto a la Universidad Tecnológica de Ecuador (UTE), Fundación Great Leaf, Rainforest Partnership, Instituto Peruano de Herpetología (IPH) y la University of New Mexico.
El hallazgo, desarrollado por Fernando Ayala-Varela, Pablo J. Venegas, Luis Alberto García-Ayachi y Steven Poe, se basa en nuevos ejemplares recolectados en los bosques montanos del departamento de San Martín, en el noreste del Perú.
Bosques fragmentados y especies al límite
Los nuevos registros sitúan la especie entre los 1.700 y 1.990 metros de altitud, es decir, en bosques montanos muy húmedos de la vertiente oriental de los Andes. El problema es que estos ecosistemas se encuentran cada vez más fragmentados por la deforestación y la expansión agrícola.
Debido a su distribución restringida y a la pérdida continua de hábitat, los autores proponen que Anolis laevis sea considerada ‘En Peligro’, según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
El anolis es uno de los géneros de vertebrados con mayor riqueza de especies, con más de 400 especies descritas y distribuidas por el Neotrópico, desde el sureste de Estados Unidos hasta el norte de Paraguay y por todo el Caribe.
A pesar de décadas de esfuerzo taxonómico, la sistemática de los anolis sudamericanos permanece incompleta, con varias especies conocidas solo por sus descripciones originales y pocos o un solo ejemplar.
Anolis laevis es un ejemplo de este fenómeno. Esta especie se documentó por primera vez en el noreste de Perú «con un solo ejemplar y no se ha reportado en 150 años», resalta Inabio.
El holotipo y único ejemplar conocido exhibe rasgos inusuales, incluyendo escamas grandes y lisas en la cabeza, extremidades y cola corta, papada tanto en hembras como en machos, y un pequeño apéndice rostral (una extensión escamosa que se proyecta anteriormente desde el hocico).
Redescubrir para poder conservar
Esta singular estructura del hocico solo está presente, y es superada, en otras dos especies de anolis: Anolis phyllorhinus (Brasil) y Anolis proboscis (Ecuador).
Aunque estas tres especies parecen similares a primera vista, no están estrechamente relacionadas. Análisis filogenéticos recientes sugieren que sus probóscides evolucionaron de forma independiente.
Los anolis se encuentran entre los géneros de vertebrados con mayor riqueza de especies, con más de 400 habitando el Neotrópico. Sin embargo, la taxonomía de los anolis sigue siendo incompleta, con varias especies conocidas a partir de muy pocos especimenes.
Anolis laevis ejemplifica la existencia de esta laguna en los datos, habiéndose conocido durante 150 años a partir de un solo espécimen de esta singular lagartija sudamericana.
