
El Informe Mundial sobre la Hepatitis de 2026, publicado recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), documenta avances significativos desde 2015 en la lucha contra las hepatitis virales. Se ha registrado una disminución del 32% en el número anual de nuevas infecciones por hepatitis B, así como una reducción del 12% en las muertes relacionadas con la hepatitis C a nivel mundial. Sin embargo, aproximadamente 287 millones de personas vivían con una infección crónica por hepatitis B o C en 2024.
Las hepatitis virales B y C son responsables del 95% de las muertes relacionadas con hepatitis en el mundo, con un total de 1,34 millones de vidas perdidas en 2024. La transmisión sigue siendo una preocupación, con más de 4.900 nuevas infecciones diarias, lo que se traduce en alrededor de 1,8 millones anuales; no obstante, 85 países han alcanzado o superado el objetivo del 0,1% para 2030.
“En todo el mundo, los países están demostrando que la erradicación de la hepatitis no es una utopía, sino una realidad posible con un compromiso político sostenido y una financiación nacional fiable”, ha afirmado Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. Añadió que, a pesar de estos avances, el progreso es demasiado lento y desigual, y muchas personas permanecen sin diagnosticar ni tratar, principalmente debido al estigma, debilidad de los sistemas de salud y desigual acceso a la atención médica.
El informe identifica estrategias prioritarias para acelerar la eliminación de la hepatitis como una amenaza para la salud pública. Estas acciones incluyen la expansión del tratamiento para la hepatitis B crónica, especialmente en regiones de África y el Pacífico Occidental, y el acceso al tratamiento de la hepatitis C en la Región del Mediterráneo Oriental. Se requiere un mayor compromiso político y financiación, así como mejoras en la cobertura de la vacunación contra la hepatitis B al momento del nacimiento y la profilaxis antiviral para prevenir la transmisión materno-infantil del virus de la hepatitis B, en particular en la Región de África.
África representa el 68% de las nuevas infecciones por hepatitis B
En 2024, 0,9 millones de personas contrajeron el virus de la hepatitis B. La Región de África representó el 68% de estas nuevas infecciones, a pesar de que solo el 17% de los recién nacidos en la región recibió la vacuna contra la hepatitis B al nacer.
El mismo año, se registraron otros 0,9 millones de infecciones por hepatitis C, donde las personas que se inyectan drogas constituyeron el 44% de las nuevas infecciones, lo que resalta la urgencia de fortalecer los servicios de reducción de daños y garantizar prácticas de inyección seguras.
De los 240 millones de personas con hepatitis B crónica en 2024, menos del 5% recibían tratamiento. Solo el 20% de las personas con hepatitis C han recibido tratamiento desde 2015, cuando se introdujo un nuevo tratamiento de 12 semanas con una tasa de curación cercana al 95%.
Debido al acceso limitado a la prevención y atención médica, en 2024 se estima que 1,1 millones de personas fallecieron a causa de la hepatitis B y 240.000 a causa de la hepatitis C. Las principales causas de muerte relacionadas con la hepatitis fueron la cirrosis hepática y el carcinoma hepatocelular. Una gran parte de las muertes por hepatitis B se produjeron en las regiones de África y el Pacífico Occidental.
Diez países —Bangladesh, China, Etiopía, Ghana, India, Indonesia, Nigeria, Filipinas, Sudáfrica y Vietnam— concentraron el 69% de las muertes relacionadas con la hepatitis B en todo el mundo en 2024. Las muertes vinculadas a la hepatitis C tienen una distribución geográfica más dispersa, donde diez países representaron el 58% del total en 2024: China, India, Indonesia, Japón, Nigeria, Pakistán, la Federación Rusa, Sudáfrica, Estados Unidos y Vietnam.
